Daily Archives: 11/09/2007

Diez ideas para entender la crisis financiera, sus causas, sus responsables y sus posibles soluciones

Juan Torres López
www.altereconomia.org

Tengo la impresión de que la mayoría de los ciudadanos se sienten confusos
ante la crisis que se ha desatado en las últimas semanas. A la vista del
esfuerzo financiero desplegado por los bancos centrales deben intuir que
se trata de una crisis muy seria. Y a tenor del efecto que tiene sobre sus
bolsillos la subida de los tipos de interés, pueden percibir que va a
hacerles más daño de lo que las autoridades quieren reconocer.

En cualquier caso, aunque todo el mundo habla de la crisis, hay muy pocas
ideas claras que permitan a los ciudadanos corrientes y molientes saber a
ciencia cierta lo que está pasando.

Habitualmente, los economistas ortodoxos y la mayoría de los dirigentes
políticos nos quieren hacer creer que las medidas económicas que toman son
siempre las más acertadas y que responden a criterios “científicos” y
“técnicos” indiscutibles que no hay que poner en cuestión. Pero cuando las
cosas no salen bien, como ahora, cuando todos los datos se descuadran,
cuando las economías casi saltan por los aires , callan como si nada
ocurriera.

Su silencio está dirigido a que nos creamos que lo que sucede es algo
normal, que no pasa nada de relieve y que todo deber seguir, por tanto,
exactamente igual que estaba. Evitan plantearlo como un problema
“político” (que es lo que en realidad es) para los ciudadanos no nos
pronunciemos sobre sus causas, responsabiolidades y soluciones.

En mi opinión, la crisis de este verano es grave, mucho más profunda de lo
que están reconociendo las autoridades económicas y, sobre todo, nada más
que un anticipo de situaciones peores que están por llegar. Tiendo a creer
que lo que está ocurriendo ahora es solo un aviso.

Conviene, pues, entender bien lo que ha ocurrido y lo que puede ir
sucediendo en los próximos meses. Y para tratar de ayudar a entenderlo voy
a apuntar algunas ideas explicativas básicas de la forma más sencilla e
intuitiva posible, sin perjuicio de abundar más en ellas en otros trabajos
posteriores más detallados.

Para facilitar su lectura omitiré datos y números así como referencias
bibliográficas que, en todo caso, aún no son muy definitivos para saber
con todo rigor lo que está sucediendo.

Las cuestiones que principalmente me parece que hay que conocer pare
entender la actual crisis son las siguientes.

1. Es una crisis hipotecaria.

El origen inmediato de la crisis radica en el mercado hipotecario
estadounidense.

Como es sabido, al calor de la enorme expansión del sector inmobiliario se
generó una masiva oferta de hipotecas, de las cuales casi una quinta parte
se concedieron a familias que apenas si tenían las rentas justas para
pagarlas cuando los tipos de interés estaban muy bajos.

Cuanto se fueron produciendo subidas en los tipos y las hipotecas se
fueron encareciendo comenzaron a darse impagados.
Esto afecta inmediatamente a los bancos que había concedido estas
hipotecas pero dado lo que normalmente hacen con los títulos, la crisis se
extendió.

Lo que sucede es que los bancos que conceden estas hipotecas venden, a su
vez, los títulos hipotecarios en los mercados financieros. Esta es la
forma en que los bancos convierten el endeudamiento familiar en un
impresionante negocio porque no sólo van a recibir el dinero que prestaron
más los intereses sino que, además, obtienen beneficios negociando los
títulos de crédito.

El inconveniente es que, como ha pasado este verano, cuando comienzan a
producirse impagos porque suban los intereses o porque disminuya la renta
familiar, se genera un efecto en cadena que es el que provoca que la
crisis se extienda.

2. Pero la crisis no es solamente hipotecaria: es una crisis financiera.

Cuando se firma una hipoteca se crea un título financiero. Un “pasivo” u
obligación para el que debe el dinero y un “activo” o derecho para el que
lo presta. que es el banco. Y lo que puede y suele hacer el banco, como
acabo de señalar, es comerciar con ese activo. Por ejemplo, asegurarlo o
venderlo.

La paradoja que lógicamente se produce entonces es que cuanto más riesgo
lleve consigo un título será menos seguro y en principio menos atractivo,
pero por eso se pagará más por él y resultará más rentable.

Esa es la razón de que los títulos “basura” (técnicamente llamados “sub
prime”), es decir, los que tienen bastante riesgo porque se han dado a
familias con poca renta, sean precisamente los más rentables y, en
consecuencia, los más apetitosos para los inversores que, en principio,
busquen preferentemente rentabilidad, que son aquellos más poderosos y
que, por tanto, pueden asumir más riesgo.

Los bancos norteamericanos colocaron en el mercado millones de estos
títulos que adquirieron bancos e inversores de todos los países.

Es por esa causa que cuando se desata la crisis hipotecaria se desencadena
al mismo tiempo una crisis financiera, puesto que el impago creciente
inicial afecta enseguida a la seguridad y rentabilidad de los grandes
bancos y fondos de inversión internacionales. Cuando se ven afectados, no
sólo pierden dinero sino que retiran sus fondos de los mercados hasta el
punto de frenar o incluso paralizar los flujos financieros
internacionales, en mayor o menor medida en función de la magnitud del
“latigazo” original o de su participación en el montante de los fondos
afectados.

Se produce así una crisis de liquidez, no porque “falten” medios de pago,
sino porque se retiran y esto ocurre porque hoy día la inmensa mayoría de
los medios de pago son “ficticios”, es decir, papeles financieros más o
menos como los títulos hiptecarios que comenté arriba que están vinculados
principalmente a operaciones financieras de carácter especulativo.

3. Y además es una crisis que afecta a la economía real.

Aunque la crisis se desencadene inicialmente en el ámbito hipotecario,
bancario o financiero, enseguida tiene efectos sobre la economía real (es
decir, la que tiene que ver con la producción efectiva de bienes y
servicios y no con “papeles” financieros).

El impacto sobre la economía real de esta última crisis se produce por
tres razones principales.

En primer lugar, porque la crisis hipotecaria afecta lógicamente de modo
muy directo al sector de la construcción que, como es bien sabido, ha sido
una de las bases principales, cuando no la que más, de la expansión
económica de los últimos años.

La inicial crisis hipotecaria producirá sin lugar a dudas desempleo no
sólo en la construcción sino en las actividades que están relacionadas con
el sector inmobiliario. Y eso permite aventurar que, sin lugar a dudas,
nos encontramos desde que la crisis se empezara a manifestar incluso de
manera latente, ante una nueva fase de recesión económica.

En segundo lugar, porque cuando se desata la crisis los bancos y los
inversores reaccionan, como he dicho, retirando fondos del mercado y
generando falta de liquidez. Los bancos ya no se prestan tan fácilmente
entre ellos y, lógicamente, también reducen su oferta de créditos a los
consumidores y empresas que necesitan recursos para gastar o invertir en
actividades productivas.

Por lo tanto, la disminución de la liquidez en los circuitos financieros
afecta a la financiación de la economía. El gasto total se resiente y, a
su socaire, el conjunto de la actividad económica “real”.

En tercer lugar, y como corolario de lo anterior, los bancos centrales se
enfrentan a una dilema perverso: por un lado lo que hacen (como han hecho)
es poner a disposición de los bancos cientos de miles de millones de
dólares (con una generosidad de la que carecen cuando los afectados por
las crisis son los más desfavorecidos del planeta). Pero, por otro, para
favorecer la movilización del capital, suben los tipos de interés.

Esto último lo hacen porque el tipo de interés es, al fin y al cabo, la
retribución que recibirán los propietarios del dinero cuando lo ponen en
disposición de otros. Y al subirlos, lo que hacen los bancos centrales es
a incentivar a los poseedores de recursos financieros para que vuelvan a
colocar en los mercados los recursos que han retirado.

Pero la subida de los tipos de interés tiene un doble efecto. Por un lado,
favorecen la movilización del capital gracias a su mayor rentabilidad.
Pero, por otro, encarecen el casi siempre imprescindible endeudamiento de
las empresas y de las familias. Lo primero enriquece a los propietarios
del capital que actúan preferentemente en la economía financiera y lo
segundo coadyuva de nuevo a que baje su inversión y su consumo,
deteriorando como he dicho el conjunto de la actividad económica.

4. Es una crisis global.

Los flujos financieros son prácticamente los únicos que se puede decir que
estén completamente globalizados hoy día. Todas las operaciones
financieras se realizan a escala internacional y la inmensa mayoría de
ellas pasando por los paraísos fiscales que se encuentran estratégicamente
situados en todos los husos horarios del planeta con el fin de que no
quede ni un segundo del día sin posibilidad de ser utilizado para realizar
las transacciones.

Por eso, aunque la crisis se inicie en el mercado hipotecario de un país,
en este caso de Estados Unidos, es completamente seguro que se extenderá
por todo el globo terráqueo, puesto que los mercados financieros son
globales y los bancos e inversores que adquirieron los títulos a partir de
los cuales se desencadena el latigazo inicial de la crisis están y operan
en todas las esquinas de la Tierra.

De hecho, lo más probable que esté ocurriendo es que mucho de esos bancos
ni siquiera sepan todavía a ciencia cierta en qué grado están siendo
afectados por la crisis. Las inversiones que realizan en los mercados
financieros son cruzadas, muy opacas, de papel sobre papel y de estructura
piramidal, de modo que el tenedor final de un título no sabe bien a qué
operación financiera original responde lo que está comprando o tratando de
vender en operaciones que las nuevas tecnologías permiten realizar e modo
vertiginoso y anónimo.

Pero poco a poco se va a ir descubriendo que en la crisis están implicadas
muchas más entidades bancarias (por ejemplo en España) de las que en un
principio han reconocido estarlo.

5. Y quizá sea algo más que una crisis hipotecaria, financiera y global.

Lo que no sabemos aún de la presente crisis es hasta qué punto todo lo
anterior ha generado una crisis de solvencia bancaria, algo que no hay que
descartar ni mucho menos, al menos en algunos países como España.

Los bancos (y en general los grandes poseedores de recursos financieros)
se han convertido en el eje torno al cual gira la vida económica. Vienen
obteniendo ingentes beneficios y han realizado inversiones gigantescas
alimentando la concentración bancaria y empresarial y la especulación
financiera. Bien directa o indirectamente (gracias a su financiación) son
los verdaderos protagonistas de las burbujas especulativas inmobiliarias
de los últimos años, de las adquisiciones especulativas de empresas y de
los vaivenes de las bolsas.

Pero ahora, la cuestión estriba en saber si, después de haber colocado sus
reservas en tantas inversiones especulativas, en estos momentos estarían
en condiciones de soportar una crisis de liquidez financiera, una drástica
disminución de la capacidad de endeudamiento de las familias y las
empresas, impagos más o menos generalizados, o una explosión de la burbuja
inmobiliaria que redujera el valor contable de sus activos. Es decir, si
ahora dispondrían de recursos suficientes para hacer frente a las demandas
de efectivo o para proporcionar los recursos financieros que requiere la
vida económica.

No es aventurado sospechar que esto puede estar ocurriendo y que la
ingente aportación de liquidez que han realizado los bancos centrales haya
tenido como fin tratar de paliar la irresponsabilidad bancaria de los
últimos años.

De hecho, es sorprendente la falta de información, la opacidad y falta de
transparencia con la que las autoridades económicas manejan la crisis.
Sólo están preocupadas por quitarle importancia y porque no se publiciten
sus peligros, que es justamente lo que conviene hacer para pasar de
puntillas cuando lo que hay sobre la mesa es una crisis de solvencia
bancaria.

Puede ser, por tanto, que lo que esté ocurriendo sea algo más que una
crisis producida por una mala gestión puntual de cartera de los grandes
inversores derivada de los problemas hipotecarios de las familias que
genera, a su vez, una crisis de liquidez. Es decir, que nos encontremos
con que, además de ello, se estuviera dando una crisis que afectara a la
propia estructura patrimonial de los bancos, en cuyo caso la situación
actual tendría, lógicamente, consecuencias más graves y a largo plazo.

En ese caso, nos encontraríamos ante una crisis gravísima que obligaría
(para salvaguardar la rentabilidad y el status quo bancarios) a establecer
una especie de “corralito global” o localizado según se diera, es decir,
una inmovilización del dinero depositado en los bancos para favorecer
(como se hizo en Argentina) la recuperación de la solvencia bancaria.

En mi modesta opinión, ésta última circunstancia no es del todo imposible
ni descartable hoy día. Hay indicios de ello: las ampliaciones de capital
de algunos bancos, la intensidad con que tratan de atraer fondos (por
cierto, con activos de alto riesgo que podrían agravar en el medio plazo
los problemas) y las demandas de algunos dirigentes políticos más sensatos
para realizar algunos cambios en las reglas del juego que imponen los
reguladores (los bancos centrales, principalmente) y que actualmente
consisten en dar “barra libre” a los fondos de inversión más arriesgados y
volátiles detrás de los cuales están los propios bancos.

Como se sabe, el funcionamiento del negocio bancario se basa en un
principio muy simple: se recogen fondos ahorrados, se “reserva” una parte
de ellos para hacer frente a la demanda de pagos y con el resto se hacen
inversiones rentables.

Tradicionalmente, esas inversiones consistían en prestar el dinero a los
inversores reales, es decir, a las empresas que crean bienes y servicios o
a los consumidores. Pero en los últimos decenios el negocio bancario ha
cambiado y se dedica a colocar el ahorro, principalmente, en operaciones
financieras especulativas.

Gracias al apoyo de los bancos centrales (que salen enseguida en su apoyo
cuando lo necesitan) y al grado general de aceptación que tiene este
estado de cosas, los bancos han podido aumentar sus negocios manteniendo
una porción de reservas cada vez más pequeña, lo que lógicamente
incrementa su rentabilidad, como viene sucediendo, pero aumenta
agigantadamente el riesgo y disminuye su solvencia.

La consecuencia de todo ello es el extraordinario aumento de la
inestabilidad del sistema y del riesgo que se asume y la pregunta que hoy
día es inevitable hacerse es si en esa loca carrera hacia el beneficio no
habrán llegado los bancos al paroxismo y al riesgo excesivo en los
momentos actuales.

Este es un asunto que reconocen hasta los propios economistas liberales
más sensatos y coherentes cuando critican el actual régimen del negocio
bancario y proponen un sistema de reservas bancarias al 100% para evitar
lo que podría llevar a un verdadero colapso económico.

Quizá sea demasiado atrevido afirmar que nos encontremos en esta
situación, aunque yo no me atrevería tampoco a desestimarla.

En los próximos meses, o quien sabe si en pocas semanas, podremos ir
descubriendo lo que efectivamente está pasando en el negocio bancario.

6. Es una crisis que tiene perjudicados.

Las autoridades económicas suelen hablar de estas crisis como si fueran
algo parecido a la avería de un mecanismo de fontanería o de un automóvil,
sin hacer referencia a los millones de individuos que en realidad pagan
con sus rentas, con su trabajo y con su seguridad y bienestar la
irracionalidad del sistema financiero en que se soportan nuestras
economías.

Como cualquier otra, esta crisis tiene unos claros perjudicados.

En primer lugar, los millones de personas que en Estados Unidos y en otros
países han perdido o van a perder sus viviendas y sus ahorros. O sus
rentas, puesto que no se puede olvidar que cada vez que los bancos
centrales suben los tipos de interés lo que directamente se produce es un
trasvase de rentas desde los bolsillo de las familias o empresas
endeudadas al de los banqueros. Así de fácil.

En segundo lugar, las economías más débiles (como las de las periferias en
África, Latinoamérica o las de los países asiáticos más empobrecidos)
puesto que cuando se desata la crisis los capitales escasean y su falta se
nota especialmente en los territorios que están más necesitados de
inversiones y recursos. Y que son, además, los que hacen frente con más
dificultad a intereses más elevados.

En tercer lugar, la actividad económica real, las empresas y empresarios
dedicados a la producción efectiva de bienes y servicios que conforman, a
su vez, un anillo marginal respecto a la inversión financiera. Lo cual es
lo mismo que decir, que la crisis se paga en términos de empleo, actividad
económica y creación de riqueza.

7. Pero la crisis tiene también unos claros beneficiarios.

No todo el mundo pierde con la crisis. Al revés, de ella saldrán
fortalecidos los bancos y los grandes poseedores de capital.

Por un lado, hay que tener en cuenta que los bancos solo tienen en títulos
arriesgados una parte pequeña de su negocio, de modo que la subida en los
tipos de interés repercutirá favorablemente en su rentabilidad global.

Otro efecto de la crisis será que se concentrará mucho más la propiedad de
los recursos financieros y económicos.

De hecho, ya ha pasado así con los activos inmobiliarios.

Los grandes promotores y constructoras y los bancos han acumulado cientos
de miles de viviendas y terrenos que en gran parte han financiado gratis
gracias a la burbuja que ellos mismos han contribuido a crear. Se calcula,
por ejemplo, que los bancos han adquirido alrededor de la mitad del suelo
urbanizable puesto a la venta en España en los últimos quince años.

Ahora que la crisis hipotecaria se desata volverán a acumular activos
inmobiliarios puesto que serán los que cuenten con información
privilegiada para comprar barato a familias en apuros o a los pequeños
constructores con el agua al cuello. O, simplemente, los que no tengan el
más mínimo apuro a la hora de ejecutar sus créditos frente a familias que
no puedan pagarlos, quedándose con sus viviendas. Y si el Estado (como
incluso se ha apuntado en Estados Unidos) da ayudas a las familias para
que paguen las hipotecas, lo único que se estará haciendo será garantizar
que los bancos sigan cobrando sus anualidades aunque con intereses más
elevados.

Además de todo ello, cuando se produce la crisis financiera los poseedores
de títulos que tienen menos cobertura (los pequeños o medianos
ahorradores, los fondos de inversión con menos liquidez o los que hayan
calculado peor el riesgo que debían o podían asumir) tratarán de vender a
toda prisa los títulos “infectados”, que serán adquiridos por los grandes
bancos y fondos de inversión a precios de saldo, puesto que ellos pueden
acumular títulos con rentabilidad más baja gracias a su cartera mucho más
grande y a sus beneficios mucho más elevados.

Finalmente, el efecto de la crisis hipotecaria, de la crisis financiera y
de la crisis real se traduce, como es lógico que así sea, en la
rentabilidad empresarial y en las cotizaciones en bolsa de sus acciones. Y
también en este mercado se producirán movimientos masivos de venta que
serán aprovechados por los grandes inversores para acumular propiedades
empresariales, concentrándose así el poder de los grandes bancos y grandes
corporaciones sobre el conjunto de la economía.

La existencia de perjuidcados y beneficiados de estas crisis es lo que
demuestra claramente que no son meras cuestiones “técnicas” sino
auténticos asuntos políticos: son las autoridades políticas y económicas
haciendo, no haciendo o dejando hacer son las que hacen que unos u otros
sea perjudicados o beneficiados.

8. Es una es una crisis que quizá no sea fácilmente pasajera.

Como es fácil deducir de lo que vengo diciendo, una de las causas de la
crisis actual (como de otras semejantes que se han producido en los
últimos decenios) es que la economía mundial se ha volcado cada vez más
hacia los intercambios financieros. En lugar de servir de instrumento para
los intercambios de bienes y servicios, el dinero se ha convertido en un
objeto del intercambio. Lo que se compra y se vende privilegiadamente son
medios de pago, títulos financieros, papel por papel… Es lo que se ha
llamado la economía financiarizada que es intrínsecamente inestable y
propensa a las crisis (Un análisis más detallado en mi libro “Toma el
dinero y corre. La globalización neoliberal del dinero y las finanzas”.
Editorial Icaria, Barcelona 2006).

A este tipo de economía se la ha calificado como “de casino” precisamente
porque se basa en la especulación, porque en ella predomina el riesgo
desmedido y la incertidumbre (a cambio, eso sí, de una extraordinaria
rentabilidad) y eso lleva lógicamente a que las crisis se produzcan con
inusitada frecuencia.

La generalización de la especulación financiera obliga a que los sujetos
económicos estén continuamente caminando sobre la cuerda floja, sin una
base real efectiva, como de puntillas. Pero, como dice un viejo refrán
chino, ninguna persona puede mantenerse de puntillas mucho tiempo.

Por eso se sabía que la crisis hipotecaria iba a desencadenarse antes o
después. Llegaría un momento en que las familias con rentas más bajas pero
con hipotecas abusivas iban a no poder pagarlas. El nivel de endeudamiento
que hoy día existe en la economía estadounidense, en la española o en
muchas otras es sencilla y materialmente insostenible. Ha terminado
saltando allí y saltará en los demás países.

La razón de por qué se ha consentido una situación abocada a la crisis es
doble.

Por un lado, ya ha quedado dicho que la crisis no sólo tiene paganos, sino
grandes y privilegiados beneficiarios. Y estos tienen el poder suficiente
como para hacer que las cosas transcurran a favor de sus intereses aunque
sea a costa de crisis y problemas económicos para los demás.

Por otro, resulta que es imposible evitar este tipo de crisis en el
contexto financiarizado y global del capitalismo neoliberal de nuestros
días. Cuando salta la chispa se puede tratar de paliar, como han querido
hacer los bancos centrales, se pueden poner remedios pasajeros, pero es
inevitable que la llama se extienda por todas las economías y por todos
los sectores de la actividad económica.

Todo eso quiere decir que el caldo de cultivo de la crisis actual no es
una mera incidencia hipotecaria, que sería más o menos fácil de atajar,
sino el modo de funcionar de la economía capitalista de nuestros días en
su conjunto. Algo que es mucho más difícil de controlar, sobre todo,
cuando no hay intención ninguna de hacerlo.

En consecuencia, si hubiera que apostar, yo más bien lo haría por unos
meses largos de inestabilidad profunda, de sobresaltos y de pérdida de
vigor económico. El sector inmobiliario, en primer lugar, saltará
próximamente por los aires en los países, como España, en donde ha
generado burbujas especulativas; y detrás de él, quizá algunos ámbitos del
sector bancario y financiero. Tras de lo cual es inevitable que venga una
nueva fase recesiva que puede ser duradera si no se adoptan medidas de
choque rápidas y contundentes en forma, principalmente, de incremento del
gasto.

Desgraciadamente, esto último no suele tener hoy día otra lectura que no
sea la militar como factor antirecesivo, lo que me permite augurar que, si
la crisis va a más, volverán a hacerse fuertes los tambores de guerra.

Ojalá me equivoque.

9. Es una crisis avivada y consentida por los bancos centrales.

Es de gran importancia y muy relevante destacar que los bancos centrales
han sido uno de los principales factores responsables de la crisis
hipotecaria y financiera que estamos viviendo.

Podemos decir que los bancos centrales son responsables de la crisis, al
menos, por tres razones fundamentales.

En primer lugar porque a ellos corresponde la labor de vigilar la
situación del negocio bancario, la de advertir del riesgo y prevenir sus
consecuencias. Y tienen medios y poder suficiente para llevarla a cabo …
si quisieran hacerlo.

Su vista gorda ante el verdaderamente aberrante e irracional
comportamiento del mercado hipotecario, su indiferencia ante el
sufrimiento económico que los bancos imponen a millones de familias, su
mano abierta para consentir que la banca actúe con plena libertad para
imponer condiciones draconianas en créditos y préstamos, o su ceguera
cómplice ante el deterioro de la solvencia han favorecido la génesis de la
crisis hipotecaria como primer e inmediato detonante del problema
económico y financiero que hoy día se está viviendo.

Incluso algunos gobiernos o líderes mundiales estaban advirtiendo desde
hace meses del riesgo que se estaba acumulando en los fondos de inversión
especulativos, del peligro global que eso llevaba consigo y de la
necesidad de regularlos de otra forma para tratar de darle más seguridad a
la economía mundial. Pero los bancos centrales, que son quienes disponen
de la mejor información sobre esa realidad y quienes sabían bien el
problema real que se estaba generando, han venido callando y consintiendo
que durante todo este tiempo se acumule la volatilidad y un peligro cierto
de recesión mundial provocado por la llamarada originada en los flujos
financieros.

En segundo lugar, porque los bancos centrales son los garantes del régimen
de hipertrofia financiera y de privilegio de los flujos financieros sobre
la economía real hoy día existente. Estas instituciones y la política que
llevan a cabo constituyen el sostén principal de la especulación
financiera y del privilegio que éstas actuaciones tienen en comparación
con la actividad económica real orientada a la creación de riqueza.

Es obvio que la política monetaria es un instrumento esencial de la
política económica general para conducir la actividad económica. Pero, en
manos de los bancos centrales, se limita a aplicarse para controlar los
precios (algo que beneficia sobre todo a los ricos y al capital, porque
gracias a ello se garantizan salarios reducidos y retribución más alta al
capital financiero), olvidándose de cualquier otro objetivo, como el
crecimiento de la actividad o el empleo. Y ya he señalado que esa
financiarización es el verdadero caldo de cultivo de estas crisis.

Finalmente, porque los bancos centrales no sólo se limitan a actuar de
esta forma sino que, para colmo, atan de pies y manos a los gobiernos, que
no tienen capacidad de maniobra para adoptar medidas que pudieran llevar a
las economías por otros senderos.

Los bancos centrales, esclavos de una ortodoxia sin base científica alguna
(puesto que ni uno solo de los postulados en los que se basa la política
monetaria y económica que defienden ha quedado demostrado como más
conveniente o adecuado que cualquier otro) ni comen ni dejan comer en la
economía de nuestros días: como la crisis de estas últimas semanas está
demostrando, vienen a ser unos meros instrumentos al servicio del
mantenimiento del status quo bancario y del poder monetario y financiero
global.

Su papel perverso es ya tan estrepitosamente claro que incluso algunos
gobernantes de derechas más lúcidos, como Sarkozy, empiezan a denunciarlo.
Y es que es muy difícil que un pirómano pase desapercibido cuando quiere
actuar como apagafuegos.

10. Y es una crisis de las que podrían evitarse con otras políticas y con
otros objetivos sociales.

Para terminar, hay que preguntarse si crisis como las que estamos viviendo
son inevitables o si, por el contrario, hay medios para evitarlas.

En mi opinión, será muy difícil que dejen de existir en el contexto del
capitalismo financiarizado de nuestros días. Como he dicho antes, son
consustanciales a la lógica compulsiva del beneficio y a la hipertrofia de
unos flujos financieros y actividades especulativas que son
intrínsecamente inestables y volátiles.

Pero eso no quiere decir que no tengan remedio. Hay fórmulas e
instrumentos suficientes para que la sociedad no tenga que soportar sus
tremendos costes y para que las economías no se vean sometidas a la
quiebra constante, al despilfarro, a la ineficiencia y al bloqueo
permanentes.

En el marco breve de estas líneas no puedo desarrollar extensamente un
planteamiento alternativo, del que hoy día ya empezamos a disponer en la
literatura económica no neoliberal. Me limitaré a presentar, casi a manera
de ejemplo y sin pretensión alguna de ser exhaustivo, los que considero
más importantes y significativos.

- Para evitar las crisis hipotecarias es preciso evitar que la vivienda se
convierta en un activo creado para generar beneficio a través de la
acumulación y la especulación. Y, por supuesto, que sus instrumentos de
financiación se transformen en la fuente que nutre la actividad de los
mercados financieros secundarios intrínsecamente inestables y generadores
de crisis. Los gobiernos tienen medios para asegurar que las viviendas
sean lo que deben ser, soluciones al problema social de la habitabilidad,
y no activos para canalizar el ahorro de los ricos y para labrar ganancias
especulativas.

Para ello pueden establecerse reservas de suelo, controles de precios y
políticas impositivas que desincentiven la especulación con bienes
sociales básicos. Puede y debe romperse la vinculación entre el mercado de
la vivienda y los flujos financieros garantizando fuentes estables y
asequibles de financiación no vinculadas a los mercados secundarios que,
como hemos visto, son la fuente de las crisis financieras.

- Para evitar las crisis financieras ni siquiera sería necesaria, aunque
fuese deseable, una auténtica regulación financiera internacional que
hiciera saltar por los aires los mecanismos que transmiten la especulación
y la volatilidad a todas las actividades económicas. Quizá baste con
incorporar, como dijera hace años James Tobin, algo de arena en las ruedas
de las finanzas internaciones para desincentivar ese tipo de lógica
financiera. Una arena que deberían tener la forma de impuestos y tasas
internacionales, erradicación de los paraísos fiscales, transparencia y
control y, sobre todo, de la creación de fuentes de crédito públicas que
garanticen el funcionamiento de la actividad económica con independencia
de los desequilibrios y la volatilidad de los mercados.

- Para evitar las crisis de solvencia bancaria y para limitar el
irracional y excesivo poder bancario que provoca crisis y desequilibrios
constantes es preciso establecer un sistema basado en la plena cobertura
de las reservas bancarias.

- Para evitar que crisis localizadas se conviertan peligrosamente en
crisis globales es preciso, sobre todo, acabar con el régimen de plena
libertad de movimientos de capital. un régimen que solo es necesario y
está justificado para garantizar mayores beneficios a los propietarios de
capital, puesto que no hay razón científica alguna que permita asegurar
que de esa forma se logran mejores resultados en la producción de bienes y
servicios y en la actividad económica en general.

- Para evitar los efectos de las crisis financieras sobre la economía real
lo necesario es, lógicamente, evitarlas aplicando los mecanismos que vengo
señalando y, sobre todo, controlar la hipertrofia de los flujos
financieros, y garantizar fuentes de financiación en la vida económica que
no estén al albur de la lógica del beneficio sino en función de las
demandas sociales.

- Para evitar que estas crisis aumenten las desigualdades produciendo
millones de afectados y muy pocos beneficiarios es preciso restablecer el
valor social de los impuestos, crear un auténtico sistema fiscal
internacional y mecanismos internacionales de redistribución de la renta.

- Para evitar que lo bancos centrales sigan estando al servicio exclusivo
de los más poderosos y esclavos de una retórica económica equivocada que
coadyuva a la aparición de recesión y crisis económicas, es preciso
modificar su naturaleza, someterlos al control público y de las
instituciones representativas y garantizar que la política monetaria se
comprometa efectivamente con objetivos económicos como el pleno empleo, la
equidad y el bienestar social efectivo.

Naturalmente, todo ello, que es plenamente posible, no puede llevarse a la
práctica si los ciudadanos no son capaces de negar el estado de cosas
actual, de imponer su voluntad sobre la de los mercados en donde gobiernan
los poderosos y para ello es preciso no solo que sean conscientes de la
naturaleza real de estos problemas económicos sino que tengan el poder
suficientes para convertir sus intereses en voluntades sociales y éstas en
decisiones políticas. Es decir, que las mayorías ciudadanas pueden hacer
justo lo que desde tiempos inmemoriales vienen haciendo solamente los más
ricos y poderosos.

Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de
Málaga (España). Su web personal: www.juantorreslopez.com.

Rebelion

A rainha dos párias

Frédéric Bobin

Phool Chand, agachado numa trilha de tijolos ocre, tem um turbante azul amarrado sobre a cabeça e um rosto desmanchado: o seu olho direito arranhado por estrias leitosas evoca um acidente remoto. Phool Chand é um hindu intocável. Ele diz ter “orgulho”. “Orgulho” da revolução pacífica indiana da qual o seu Estado, o Uttar Pradesh, é o principal caldeirão: a emergência política da sua classe, essa massa de excluídos que representa cerca de 15% da população, uma subumanidade ontem desprezada, hoje em pleno despertar. Quando Phool Chand começou a falar a respeito da aldeia da qual ele é o chefe, a multidão foi crescendo em volta dele. Os camponeses surgiram dos seus casebres de argila e os búfalos tiveram de se afastar, rumo aos fossos lamacentos, nesta aldeia cercada de lavouras de menta e de lagoas encharcadas pelas monções.

A 10 quilômetros de Lucknow, a capital do Uttar Pradesh, Tikoniya, a aldeia, anuncia o país dos chamars, a principal comunidade de intocáveis do Estado. Párias do sistema sócio-religioso hindu, que hierarquiza as castas em função do seu suposto grau de “pureza”, os intocáveis, aqui, sempre adotaram uma posição de submissão. Mais recentemente, passou a pairar em Tikoniya algo próximo de um clima de emancipação. “Nós estamos aliviados, pois nós podemos daqui para frente caminhar de cabeça erguida, sem ter vergonha de nada”, explica Phool Chand.

Esse alívio, os intocáveis de Tikoniya o devem à sua heroína, Behan Kumari Mayawati, a primeira-ministra do Uttar Pradesh. Assim como eles, ela é “dalit”, o termo da militância (que significa “esmagado”, “quebrado”) que os intocáveis reivindicam para si mesmos, em ruptura com a famosa denominação de “fora de casta” que lhes é atribuído pelo hinduísmo, a religião que os relega para os limbos da não-existência. A senhora Mayawati é um fenômeno político por si só. Redonda e bochechuda, com os cabelos cortados bastante curtos, o pescoço cingido por um xale creme, o seu carisma consegue arrebatar as multidões que comparecem em peso aos seus comícios. Ela se faz chamar de “Behenji” (“irmã respeitada”), mas ela é uma deusa para os dalits, a sua salvadora. “Para nós, ela é um deus feito mulher”, diz Phool Chand, sem trair qualquer dúvida.

Em meados de maio, a senhora Mayawati foi levada à frente do governo do Estado do Uttar Pradesh depois da vitória nas eleições regionais do seu movimento, o Bahujan Samaj Party (BSP). Uma dalit, além de tudo uma mulher, nos comandos do Estado mais povoado da Índia – com 170 milhões de habitantes! – em pleno coração do “hindi belt” (o cinturão hindu do norte da Índia), reputado pelo seu conservadorismo, isso é uma autêntica revolução. Uma profunda reviravolta social que vem consagrar uma década de ascensão irresistível. É verdade, a senhora Mayawati já havia exercido as funções de chefe do governo local em três oportunidades, mas então, ela sempre tivera as mãos atadas por acordos com coalizões. Daqui para frente, ela estará sozinha no comando, dominadora do jogo, uma vez que o BSP conquistou a maioria absoluta dos assentos na Assembléia local. Uma nova era está começando no Uttar Pradesh: a de um “dalit power” inédito. A população inteira vem acompanhando com paixão este laboratório no qual talvez estejam germinando as evoluções da Índia de amanhã.

Para os aldeões de Tikoniya, este acontecimento muda muita coisa. Aqui estão eles, arrancando-se da indignidade, do ostracismo, do desdenho cotidiano a que eles vinham sendo condicionados desde tempos imemoriais pelas castas superioras. Em Tikoniya, os dalits tiveram de sofrer, sobretudo das perseguições dos yadavs, uma casta de nível intermediário que, fortalecida pelo estatuto de pequenos proprietários de terras dos seus membros, havia se mostrado particularmente tirânica.

“Quando eles nos cruzavam, eles olhavam para nós com desprezo”, recorda-se Phool Chand. “Em inúmeras ocasiões, eles se apoderaram ilegalmente das nossas terras; além disso, eles deixavam os seus rebanhos pastando nos nossos campos ou desviavam a água das nossas canalizações de irrigação. Caso algum de nós se atrevesse a protestar, eles avançavam com tudo, armados com cassetetes. Todas as vezes, nós cedíamos. A polícia estava sempre do lado deles”.

Desde que as cores do BSP foram hasteadas sobre Lucknow, o ambiente ficou mais descontraído. Se o desprezo ainda perdura, está mais discreto. “Os yadavs permanecem em silêncio, nos últimos tempos”, comemora Phool Chand. No que vem a ser um insigne privilégio, a aldeia passou até mesmo a receber um pouco de eletricidade, um luxo que até então ela simplesmente desconhecia.

Esta alforria – ainda muito relativa – dos dalits do Uttar Pradesh foi obtida por meios insólitos, para dizer o menos. Ela foi facilitada pelo pacto que a senhora Mayawati selou com os brâmanes, a oligarquia que reina no topo da hierarquia religiosa e social hindu. Profundamente oportunista, a líder dos dalits, cuja retórica no passado era radicalmente antibrâmane, nunca recuou diante dos paradoxos para alcançar o seu principal objetivo: a conquista do poder. Esta aproximação entre a aristocracia e a plebe, esta convergência dos extremos, há muitos anos que ela vem pensando a respeito e que ela testa a fórmula. Ela implantou “comitês de fraternidade” em que membros dos dois grupos estavam reunidos, de modo a constituir uma espécie de aliança de perseguidos, dirigida contra certas castas intermediárias (yadavs, kurmis), cuja recente ascensão social ameaça os brâmanes e oprime os dalits.

Phool Chand deixa isso muito claro: “Nós não temos dificuldade alguma com os brâmanes, pois não precisamos lidar com eles em nossa aldeia. O nosso problema são os yadavs”.

Os brâmanes acabaram celebrando, portanto, uma aliança com a senhora Mayawati, ídolo dos intocáveis. Até que ponto será preciso que a elite tradicional se sinta desestabilizada pela emergência das castas inferiores para se encontrar na situação de solicitar o patrocínio dos antigos párias! “Os brâmanes vêm sendo dominados por um sentimento de insegurança: por causa disso, eles se agarram à força ascendente”, explica o homem de negócios Prahbat Kumar Barghava, um brâmane. Esta é a chave do sucesso da senhora Mayawati. Ela soube ampliar a sua base social, e agregar a esta base outros grupos: os brâmanes, além de membros das camadas inferiores das castas intermediárias, e também os muçulmanos. Foi assim que ela conseguiu reconstruir a famosa aliança “Arco-Íris”, que no passado fora a receita da hegemonia do Partido do Congresso, de Gandhi e Nehru, a matriz da Índia independente. Só que daqui para frente, os dalits são os artesãos desta aliança, e não mais meros figurantes.

Esta “força em ascensão” dos intocáveis traz consigo o risco de abalar outros Estados, principalmente na Índia do Norte, onde a corrente está mais bem implantada. Muitos atribuem à senhora Mayawati o projeto de propagar a sua revolução muito além do seu baluarte. Será que o alvo é Nova Déli? Uma coisa é certa: ela está surfando sobre uma poderosa onda de fundo, que vem de longe. Vários movimentos fomentados por baixas castas, dirigidos contra o jugo brâmane já haviam estremecido a sociedade indiana no século 19. O regime colonial britânico havia então levando em conta esta situação, esboçando no decorrer dos anos 1930 uma política de discriminação positiva em seu proveito.

O Partido do Congresso adotou a respeito uma atitude mais ambivalente. Dominado pelos brâmanes, ele se mostra antes inclinado a refrear essa reivindicação plebéia, que é considerada como uma fonte de divisão do movimento nacional. Mas, simultaneamente, ele se diz portador de valores progressistas: não foi mesmo o próprio Gandhi que chamou os intocáveis de “harijans” (filhos de Deus)? Com isso, a independência de 1947 acaba levando às alturas o ideal de generosidade. A Constituição do novo Estado abole a intocabilidade.

Na esteira desta guinada, várias políticas determinadas a promover mudanças foram implantadas com o objetivo de reservar para as “castas repertoriadas” (um vocábulo administrativo que designa os intocáveis) quotas nos empregos da função pública. O Partido do Congresso, que sempre deu muita importância para os símbolos, chegou a ponto de nomear, 1997, um intocável, Kocheril Raman Narayanan, para o cargo (honorífico) de chefe do Estado.

Contudo, os dalits nunca pararam de remoer a sua amargura, queixando-se de permanecer à margem de uma sociedade na qual os preconceitos sociais têm a vida longa e se mantêm firmes, a anos-luz da compaixão oficial. O tremendo avanço político da senhora Mayawati reflete essa desilusão, e isso, tanto mais que o boom econômico da Índia vem criando um novo contexto psicológico. “O espetáculo do enriquecimento atiça as expectativas dos intocáveis”, analisa Sudha Pai, um professor na universidade Jawaharlal Nehru de Nova Déli.

Será que a senhora Mayawati terá condições de atender às suas demandas? Em 11 de agosto, ela anunciou uma medida radical, que visa a estender às empresas privadas a política das quotas, até então reservada ao setor público. Para tocar o restante da sua agenda, ela mostra-se exímia na arte de se valer dos símbolos, de modo a exaltar o orgulho das suas tropas. Com ela, Lucknow está sendo semeada de estátuas e de monumentos dedicados à glória dos heróis da “luta”, na primeira fila dos quais está Bhim Rao Ambedkar, o seu pai espiritual. Foi assim que um gigantesco parque, o Ambedkar, surgiu no coração de um bairro brâmane: por causa da escassez de visitantes, a sua utilidade se resume a oferecer um refúgio de paz para os namorados. A sua pesada arquitetura de propaganda causa espécie: “Quantas escolas e quantos hospitais poderiam ter sido construídos com este dinheiro?”, escarnece o jornalista local, Haider Abbas.

Aliás, a senhora Mayawati é também um foco de atração de polêmicas. Os seus adversários não lhe perdoam nada. Quando ela promove demissões em massa de altos funcionários considerados incompetentes, eles a tratam como “ditadora”. Quando ela admite ter enriquecido o seu patrimônio em 400% no espaço de três anos, eles fustigam a sua “corrupção”. Mas ela pouco se importa com esses processos, segura de contar com o apoio do seu povo de dalits, esses amaldiçoados da terra aos quais ela devolveu uma dignidade. “Nós estamos atrás dela, nós confiamos nela”, confirma Phool Chand, sentado no seu colchão de tijolos.

Tradução: Jean-Yves de Neufville

Jornal Le Monde
http://diplo.uol.com.br/

Se petróleo não recuar, Petrobras pode rever preços no Brasil

REUTERS

RIO DE JANEIRO – A Petrobras espera que os preços do petróleo recuem com o fim da temporada de férias nos Estados Unidos, mas informou que, se o patamar atual ao redor dos 77 dólares por barril resistir por mais tempo, os preços dos combustíveis no Brasil poderão ser reavaliados.

O diretor financeiro da Petrobras, Almir Barbassa, afirmou que o aumento recente da cotação do produto é cíclico e que o normal seria um recuo, mas uma mudança nesse padrão é uma possibilidade.

“O preço subiu por causa do ”driving season”. Passado isso, tende a arrefecer”, disse Barbassa a jornalistas, durante evento no Rio, referindo-se às férias nos EUA, quando o aumento das viagens eleva a demanda por combustíveis.

“Se não arrefecer, se continuar a crescer de maneira contínua, pode vir a mudar o cenário”, acrescentou.

Os preços futuros de petróleo em Nova York terminaram em alta nesta terça-feira, com o contrato outubro fechando cotado a 78,23 dólares por barril, novo recorde histórico.

A alta desta terça ocorreu devido à expectativa de que o governo dos Estados Unidos anuncie uma queda nos estoques de petróleo e gasolina no país na quarta-feira.

O novo recorde do petróleo foi registrado no mesmo dia em que a Opep (Organização dos Países Exportadores de Petróleo) anunciou que aumentará a produção em 500 mil barris por dia, a partir de 1o de novembro.

“Se as condições do cenário mostrarem que houve mudança definitiva do nível de preço, acho que é o momento de reajustar.”

Barbassa disse, no entanto, que a estatal ainda não tem informações que confirmem um novo patamar de preços para o petróleo e não descartou pressões na direção contrária, para uma queda nos valores da matéria-prima, caso os problemas nos mercados financeiros afetem a economia e reduzam o ritmo de crescimento global.

“Estamos no meio do vendaval, não podemos dizer para onde vai essa situação”, afirmou.

(Por Rodrigo Viga Gaier)

Jornal Estado de S. Paulo
www.estadao.com.br

Xenofobia aumenta na Suíça

A direita escandaliza a ONU com sua campanha contra o “estrangeiro criminoso”

Rodrigo Carrizo Couto
Em Genebra

Alguns humoristas locais já falam na crise das ovelhas, referindo-se à propaganda eleitoral que é vista em todas as ruas da Suíça nos últimos dias. No cartaz citado, podem-se ver três desses animais situados sobre uma bandeira suíça, dando uma patada com os membros traseiros em uma ovelha negra, que expulsam do quadro. Esse pôster aparentemente inocente causou uma tempestade no habitualmente tranqüilo país alpino.

O desenho em questão não é mais que o último capítulo de uma longa série de provocações feitas pelo SVP-UDC (Partido Popular da Suíça), a formação nacionalista do caudilho de direita Christoph Blocher. O que marca a diferença de outras campanhas do mesmo tipo que possam existir na Europa é que o homem que dirige esse partido não é um radical nem um messiânico exaltado, mas sim um poderoso e brilhante industrial de Zurique que ocupa o cargo de conselheiro federal (equivalente a ministro) da Justiça e da Polícia.

A ovelha negra não seria outra coisa senão a óbvia metáfora escolhida pelo SVP-UDC para simbolizar os “criminosos estrangeiros” que, segundo eles, “abusam do sistema, fazem badernas e traficam drogas” na Suíça. Estrangeiros indesejáveis que o partido de Blocher, capitaneado por seu presidente, Ueli Maurer, deseja ver deportados o quanto antes.

A mensagem calou fundo entre seus conterrâneos, já que o SVP-UDC é o que possui maior número de assentos no Parlamento, com quase 30% dos votos. Veremos o que acontece nas eleições parlamentares de 21 de outubro próximo.

A campanha, que incluiu a remessa de suas propostas de porta em porta, chamou a atenção inclusive da Organização das Nações Unidas. O relator especial para Racismo da ONU, o senegalês Doudou Diène, viu-se obrigado a alertar as autoridades sobre o perigo de “desvios xenófobos” em um país que se orgulha de sediar organismos internacionais como o Alto Comissariado das Nações Unidas para os Direitos Humanos ou a Cruz Vermelha Internacional.

“Guerra de ovelhas”
A guerra das ovelhas é uma pedra a mais num edifício que inclui propostas como a proibição de construir minaretes nas mesquitas suíças, punir com a deportação toda a família de um criminoso estrangeiro menor de idade ou a abolição das leis que proíbem o discurso racista, já que atentariam contra a “livre expressão”, segundo os membros dessa formação.

Também cabe mencionar a já célebre campanha de 2004 que mostrava mãos negras, amarelas e morenas agarrando avidamente passaportes suíços, numa clara referência ao risco de invasão de um país que já conta com a maior porcentagem de estrangeiros na Europa. Basta lembrar que só na cidade de Genebra mais de 40% dos residentes não nasceram na Suíça, país que hoje abriga cerca de 120 mil espanhóis.

Dos 22% de estrangeiros que vivem aqui, os que ocupam o papel de ovelhas negras aos olhos dos eleitores do SVP-UDC costumam ser os imigrantes procedentes da ex-Iugoslávia ou de países balcânicos, que chegaram à Suíça depois da guerra que assolou a região nos anos 90. Também são malvistos turcos e africanos – que são associados ao tráfico de drogas – e muçulmanos em geral, apesar de se poder dizer que este coletivo está muito mais integrado ao país que em outros ao redor. Igualmente, as hostes de Blocher denunciam que 70% dos detentos nos presídios suíços são estrangeiros ou requerentes de asilo, assim como costumam ser de origem estrangeira os criminosos sexuais, que deram muito o que falar à mídia suíça nos últimos anos.

Outro escândalo recente é o que envolveu Giuliano Bignasca, líder da Lega Ticinese, no cantão de Ticino, de língua italiana, que criticou abertamente que na seleção de futebol houvesse três africanos, fato para ele inaceitável, já que “a Suíça não teve um passado colonial”. O político radical chegou a sugerir ironicamente que o antes mencionado Doudou Diène fosse nomeado “treinador da equipe nacional”, com a imaginável avalanche de críticas por parte da imprensa e da opinião pública.

Segundo diversos observadores, “todo esse debate não reflete nenhuma exceção, o único excepcional é que na Suíça se fala abertamente de problemas que afetam quase todos os países da Europa”.

Prejuízo incalculável
Um alto membro do governo comentou a este jornal, sob a condição de manter o anonimato, que “toda essa situação, e a atenção internacional que está tendo, estão causando um prejuízo incalculável para a imagem da Suíça”.

Diante do enorme peso do SVP-UDC no mapa político local, as cartas parecem estar dadas, mas o eleitorado enfrenta um grande dilema antes das votações de 21 de outubro próximo. Este poderia ser resumido assim: deixar que Blocher continue fazendo parte do Executivo e seja presidente da Confederação Helvética em 2009 (um cargo rotativo) ou tirá-lo do governo. A opção de Blocher presidente da Suíça não parece muito grata aos olhos da maioria dos cidadãos, mas a outra opção poderia ser ainda pior.

Em um recente debate televisivo, o caudilho de Zurique advertiu claramente: “Serei ainda mais perigoso fora do governo, porque agora conheço por dentro os mecanismos do poder”.

Sistema excepcional
O sistema político que rege a Suíça é único no mundo. Suas origens remontam a 1291, quando os três cantões originais rejeitaram a ingerência de “juízes estrangeiros” e assentaram as bases do que, séculos depois, seria a Confederação Helvética. Nascia assim a via suíça de democracia direta.

Hoje a Suíça é dirigida pelo Conselho Federal (o Executivo), do qual fazem parte os popularmente conhecidos como sete sábios: os ministros que, de forma rotativa, ocupam a presidência do país por períodos de um ano. Dos sete membros do governo, dois são socialistas, dois radicais, uma democrata-cristã e dois pertencem ao SVP-UDC. A atual presidente é a socialista Micheline Calmy-Rey. O Executivo é eleito a cada quatro anos pela Assembléia Federal, que é fruto da união do Conselho Nacional (Câmara baixa, formada na Suíça por 200 deputados) e o Conselho de Estado (Câmara alta, 46 deputados, dois para cada um dos 23 cantões). Na votação de 21 de outubro os cidadãos suíços vão renovar seus 200 deputados e 44 dos 46 senadores.

O Executivo reflete de maneira bastante exata o equilíbrio de forças políticas no Parlamento e funciona de maneira colegiada. Se não houver grandes surpresas nas eleições, a Assembléia Federal reelegerá Christoph Blocher em 12 de dezembro. Em 1º de janeiro, Blocher deveria assumir as funções de vice-presidente e em 2009 as de presidente da Suíça. Daí a importância crucial dessa votação.

Tradução: Luiz Roberto Mendes Gonçalves

El País
http://www.elpais.com/

Em busca de respostas para o terrorismo, Europa olha para a sua conjuntura interna

Jane Perlez*
Em Londres

Desde que os ataques terroristas atingiram os Estados Unidos no dia 11 de setembro, seis anos atrás, a Europa sofreu bem mais do que os norte-americanos com novos ataques e supostas tramas terroristas.

Atentados a bomba a trens em Madri, na Espanha, três anos atrás, mataram 191 pessoas, o ataque ao sistema de transporte coletivo de Londres há dois anos matou 52 usuários do sistema e vários complôs foram descobertos e neutralizados. E na semana passada foram realizadas na Alemanha prisões relacionadas a um plano terrorista que, segundo a polícia, poderia ter causado uma carnificina ainda maior do que as ocorridas em Madri ou Londres.

Em resposta a isso, os europeus em sua maioria estão olhando para a conjuntura interna para explicar por que os extremistas islâmicos fizeram do continente um alvo preferido, enquanto os Estados Unidos vêm sendo poupados – apesar do governo daquele país e do ódio que este provocou ao fazer guerras em dois países muçulmanos.

Nesse processo, estão vindo à tona questões a respeito de como populações minoritárias de muçulmanos estão integradas ao cotidiano da Europa, bem como dúvidas referentes ao próprio islamismo. Segundo analista, os europeus estão se focalizando menos em apontar o dedo para os Estados Unidos.

Os jornais alemães que noticiaram as prisões de dois homens na semana passada – dois cidadãos alemães convertidos ao islamismo e um turco residente na Alemanha – não mencionaram o governo Bush. Em vez disso, concentraram-se no debate sobre medidas de segurança mais rígidas, bem como no próprio islã.

O jornal alemão “Bild” trouxe na sua edição da terça-feira matéria que dizia: “Não há respostas fáceis. Mas os cerca de 1,4 bilhão de muçulmanos devem ao resto do mundo pelo menos a tentativa de fornecer respostas e encontrar uma solução. Uma religião que possui margens sangrentas não pertence a um mundo que deseja e precisa procurar se unir”.

Tanto a França quanto a Alemanha se opuseram à guerra no Iraque, e ambos os países foram alvos de complôs terroristas por parte de extremistas islâmicos, observa François Heisbourg, um especialista francês em terrorismo e assessor especial da Fundação de Pesquisas Estratégicas em Paris.

“Bush é incrivelmente vilipendiado na Alemanha, e o Iraque é visto como um desastre total, o que é uma verdade”, diz ele. “Mas isso não faz com que as pessoas digam que enfrentamos atos terroristas devido a Bush. Por quê? Porque esses extremistas atacam um país que é contrário à política norte-americana para o Iraque”.

Um relatório do governo francês de 2006 descreveu 11 tentativas por parte de jihadistas islâmicos de explodir alvos na França nos últimos dez anos, algumas delas anteriores a 11 de setembro de 2001, diz Heisbourg. Segundo ele, isso demonstra que o fato de a França ter criticado o governo Bush e se mantido distante do Iraque não conferiu ao país imunidade contra o terrorismo.

O ataque frustrado que foi anunciado pelo governo alemão na semana passada foi provavelmente motivado pelo envolvimento da Alemanha no Afeganistão, afirma Jeremy Shapiro, especialista em questões européias da Brookings Institution, uma instituição de pesquisas sócio-econômicas e de relações internacionais com sede em Washington.

Tropas alemãs no Afeganistão têm sido alvos do Taleban, e as demandas por uma retirada estão aumentando no parlamento alemão. Está marcado para o mês que vem uma votação sobre a participação alemã na guerra.

Enquanto os europeus procuram razões para a sua vulnerabilidade ao terrorismo, o Fundo Marshall Alemão dos Estados Unidos divulgou na semana passada uma pesquisa que evidenciou um aumento drástico do número de alemães que temem o terrorismo internacional.

A pesquisa mostrou que 70% dos alemães sentem que podem sofrer um ataque terrorista, o que representa um aumento de 32 pontos percentuais em relação a 2005.

Isso faz com que o medo do terrorismo entre os alemães chegue próximo do nível registrado entre os norte-americanos, entre os quais este índice, segundo uma pesquisa similar, é de 74%, afirma John K. Glenn, o diretor de política externa do Fundo Marshall Alemão.

O alarme cada vez maior na Alemanha seguiu-se a um ataque fracassado durante a Copa do Mundo de Futebol no ano passado, quando duas malas-bomba foram abandonadas em trens urbanos de passageiros, mas não explodiram. Dois suspeitos libaneses de terem participado do plano disseram ter ficado enfurecidos pelas charges publicadas primeiramente em um jornal dinamarquês, zombando do profeta Maomé.

A ansiedade crescente entre os alemães também poderia ser um reflexo do aumento dos alertas quanto ao perigo de ataques, divulgados pelo ministro do Interior, Wolfgang Schaeuble.

Os mais recentes resultados do Projeto de Atitudes Globais Pew revelam que o conceito dos Estados Unidos continua baixo na Europa. Em uma pesquisa feita em 2007 na Alemanha, a proporção das pessoas que tinham uma opinião favorável em relação aos Estados Unidos caiu de 60% em 2002 para os atuais 30%. E na França essa percentagem caiu no mesmo período de 62% para 39%. As pesquisas têm margens de erros de três ou quatro pontos percentuais para mais ou para menos.

São os espanhóis que enxergam maiores riscos em cooperar com a política norte-americana.

Uma grande maioria dos espanhóis acredita que se Jose Maria Aznar não tivesse enviado tropas espanholas ao Iraque em uma aliança com os norte-americanos quando era primeiro-ministro, o ataque contra os trens de passageiros em março de 2004 não teria ocorrido, afirma Juan Aviles, professor de história contemporânea da Universidade Nacional de Educação à Distância.

Mas ele diz que mesmo assim uma pesquisa feita em 2005 pelo Instituto Royal Elcano, uma instituição de pesquisas de Madri, revelou que 63% dos entrevistados acham que o terrorismo islâmico é principalmente um resultado do fanatismo religioso, e somente 17% afirmaram que tal fenômeno é primordialmente uma reação à política norte-americana.

Por toda a Europa, prevalece uma profunda intranqüilidade quanto à disseminação do islamismo radical, afirma Christoph Bertram, ex-diretor do Instituto de Questões de Segurança Internacional, na Alemanha.

“Existe nas nossas sociedades a sensação de que o radicalismo não foi criado pelos Estados Unidos, e sim que foi provocado pela falta de integração”, afirma Bertram. “Um dos pontos que todos reconhecemos é que tem sido extremamente difícil integrar os muçulmanos de terceira geração”.

Cada país europeu está descobrindo o seu próprio conjunto de problemas ao tentar lidar com a sua população muçulmana.

Na França, por exemplo, as rebeliões de 2005 em Paris entre indivíduos que eram em sua maioria imigrantes norte-africanos, muitos deles muçulmanos, foram motivadas principalmente pela discriminação econômica, afirma Heisbourg, o especialista em terrorismo. No Reino Unido, a população muçulmana é em sua esmagadora maioria paquistanesa, e está razoavelmente bem integrada sob o ponto de vista econômico, mas muitos paquistaneses possuem laços culturais mais intensos com o islamismo e com o Paquistão do que com a Grã-Bretanha.

Em resposta aos ataques de 2005 contra o sistema de transporte público de Londres, realizado por quatro homens-bomba suicidas, e antes do ataque frustrado na Alemanha, os governos britânico e alemão estavam procurando maneiras de integrar melhor as suas populações muçulmanas.

Constanze Stelzenmuller, a diretora do Fundo Marshall Alemão dos Estados Unidos em Berlim diz que as atitudes de governos anteriores de “indiferença mascarada de tolerância” foram colocadas de lado. Segundo ela, agora cursos de alemão são fornecidos a imigrantes turcos, particularmente às mulheres, a fim de integrar melhor os indivíduos que se encontram nas margens da população de origem turca na Alemanha, cujo total é de 2,7 milhões.

“O núcleo do grupo de indivíduos responsáveis pelos ataques de 11 de setembro de 2001 elaborou o seu plano em Hamburgo, de forma que ninguém está culpando os norte-americanos”, afirma Stelzenmuller. “Um alemão comum ponderado diria que os jihadistas são motivados pela rejeição à sociedade, e que a política externa ocidental é uma causa básica disso”.

*Ariane Bernard, em Paris, e Victoria Burnett, em Madri, contribuíram para esta matéria.

Tradução: UOL

The New York Times
http://www.nytimes.com/

Subúrbios chegam ao centro de Paris

O governo anuncia medidas contra os bandos de jovens que vão à capital demonstrar sua revolta

J. M. Martí Font
Em Paris

Em breve fará dois anos a rebelião das periferias, quando durante semanas os bairros mais deprimidos das grandes cidades francesas se incendiaram. Um episódio que pôs em evidência as fraturas que atravessam a sociedade, mas que paradoxalmente foi sofrido pelos próprios habitantes desses bairros e, com raras exceções, poupou os centros urbanos e as áreas abastadas.

Agora os bandos das periferias do departamento de Seine-Saint-Denis, os jovens descontrolados dos subúrbios, chegaram ao centro de Paris. Desde meados do verão os bandos dos bairros vizinhos manifestam sua revolta na capital. E não só eles. Dos próprios bairros parisienses saem grupos aparentemente organizados, com nomes que lembram os bandos dos guetos das cidades americanas, e que se encontram em lugares centrais como a Praça Pigalle, que abriga o famoso cabaré Moulin Rouge, para fazer baderna.

Christophe Simon/AFP – 5.nov.2005
Policial observa carro incendiado por manifestantes na França

A ministra do Interior, Michèle Alliot-Marie, interveio rapidamente. Na quinta-feira reuniu os prefeitos de polícia de todos os departamentos da região de Île de France, que inclui Paris e toda a sua coroa, para analisar os casos e adotar medidas. Os serviços de informação da polícia, conhecidos pelas iniciais RG, detectaram que no primeiro semestre deste ano ocorreram 129 delitos relacionados aos bandos juvenis, um aumento de 29% em relação ao mesmo período do ano passado.

Esse documento, revelado na quarta-feira pelo jornal “Le Monde”, afirma que “assiste-se a uma volta perceptível do fenômeno dos bandos étnicos, compostos na maioria por indivíduos de origem subsaariana, que se atribuem nomes, códigos ou sinais de vestimenta inspirados nos grupos negros americanos”. Os serviços policiais temem que esteja ocorrendo a conjunção de dois fenômenos diferentes: o fechamento das comunidades de origem imigrante em torno de si mesmas e a reativação dos tradicionais bandos de delinqüentes que atuam nas periferias.

Os confrontos entre bandos, destaca o relatório, estão estreitamente ligados às rivalidades territoriais e à criminalidade, como o controle de uma área propícia ao tráfico de drogas. A polícia também assinala sua preocupação pela emergência de uma “violência tribal sem concessões”. “É um fenômeno que conhecemos há tempo, mas que retomou força”, disse Alliot-Marie, tranqüilizadora. A ministra do Interior anunciou a criação de uma célula especial da polícia concentrada na violência juvenil e explicou que as forças da ordem estudarão em conjunto os vídeos de vigilância das estações de trens próximas e das parisienses para identificar os membros dos bandos.

Laurent Le Mesle, o procurador-geral de Paris, anunciou ontem que serão realizados “controles de identidade” não só nas estações de chegada, no centro, como nas estações de saída, “selecionadas e em lugares precisos”. Le Mesle revelou que parte do problema é que o controle exercido sobre os jovens que fazem parte desses bandos corresponde aos prefeitos de cada departamento, e que desaparece quando sai de sua alçada. As sanções, segundo ele, não serão apenas mais duras como serão “imediatas”.

Para isso, os indivíduos que forem acusados serão julgados pelo tribunal de Paris e não pelo de seu domicílio. Os sociólogos haviam anunciado há tempo que isso aconteceria. Para surpresa de muitos, a rebelião no outono de 2005 não chegou a Paris. “As linhas de periferia deixaram os Campos Elíseos a apenas dez minutos dos subúrbios”, indicou um jovem entrevistado por uma emissora de rádio. Mas a verdadeira pista de aterrissagem é a Gare du Nord, que além disso se situa em pleno 9º distrito, ao lado de Pigalle, que é onde está ocorrendo a maioria dos incidentes.

Mas alguns depoimentos de jovens que admitem fazer parte desses bandos desmentem esse quadro tão extremo. Ontem no jornal “Le Parisien” um jovem de Chénay, en Seine-Saint-Denis, reconheceu sua afiliação a um dos bandos em questão, mas negou que tivesse alguma intenção de matar. “Não saímos para matar, só para ferir”, ele disse. No entanto, as agressões com armas brancas começam a ser comuns.

Para o sociólogo Marwan Mohamed, os bandos sempre existiram em Paris. “Nos anos 60 eram os blusões pretos; nos 90, os zulus; e a Gare du Nord sempre foi um território sob tensão”, explicou. Na opinião dele, o componente étnico dos bandos reflete simplesmente “a cor dos bairros de onde procedem e não constitui um elemento especial de coesão”.

Tradução: Luiz Roberto Mendes Gonçalves

El País
http://www.elpais.com/

CRESCE CONCENTRAÇÃO DA PROPRIEDADE DA TERRA NO MATO GROSSO

O VALOR

Mauro Zanatta

O estado do Mato grosso é o maior produtor de soja do Brasil. As areas de lavoura se expandiram sobre a base da ocupação de terras publicas. Primeiro, em direção ao oeste de Cuiaba para Rondonopolis e Barra do Garça, e depois em direção ao Norte, ao longo da rodovia Cuiaba-santarem. Avançando sobre a floresta amazonica. O caso da expansão do capitalismo na agricultura matogrossense, é tipico. Imensas extensões de terras publicas apropriadas por grandes capitalistas e grileiros, que primeiro exploraram a madeira, depois o garimpo, depois a pecuária, e nos ultimos dez anos, o cultivo da soja foi seguindo a malha rodoviária. As condições ideais se completaram com uma imensa malha de armazens construidas em Rondonopolis, e depois a estrada ferro-oeste, e mais tarde o porto da Cargill em Santarem,

A estrutura da propriedade da terra é altamente concentrada nas mãos de poucos proprietarios. Muisto deles a obtiveram de forma grilada ou com os beneplácito de governantes corruptos que legalizavam no Itermate e no Incra.

Hoje, a estrutura fundiária esta dividida basicamente entre 300 megas produtores que possuem mais de 10 mil hectates de soja cada.
Logo abaixo temos 5 mil médios produtores que plantam areas de 500 a 2 mil hectares.
Abaixo de 500 hectares os agricultores são considerados pequenos e não tem maior importancia na produçao de soja, do estado.

No entanto, mais alem da atual situaçao concentrada, nos ultimos anos o processo de concentração se acelerou ainda mais. Se estima, que na crise de preço, dos ultimos tres anos, cerca de 500 medios agricultores perderam as terras e venderam para os grandes proprietarios. Mas o capitalismo é cruel. Ele concentra na crise, comprando de quem quebra. E concentra na bonança com a aplciação dos super-lucros, sobre os produtores menores. Assim, estima-se que agora com a volta dos superlucros da soja no estado, os 5 mil medios produtores estarão sob press~~ao e que a maioria deles vai vender.
O presindente do sindicato patronal rural, de Rondonopolis, senhor José Nardes, dono de 7.500 ha, prevê junto com outros analistas do setor da soja, que nos proximos dez anos, ficarão apenas em torno de 15 a 20 mega-produtores que vao dominar toda produçao de soja no estado. Ele mesmo não está conseguindo enfrentar a concorrencia e já arrendou 6 mil hectares de suas lavouras.
Suas profecias se baseiam no que ja vem acontecendo, nos ultimos tres anos, pela aceleração da concentração da propriedade da terra e da produçao ( as vezes tambem por arrendamento) que levou a que ja tenhamos muitos mega-produtores, como por exemplo, nos casos abaixo descritos.

-A familia de Adilton Sachetti , atual prefeito de Rondonópolis possui 70 mil hectares, mas por conveniencia, arrendou suas terras a outra sgrandes produtores e cultiva apenas 3 mil ha.

-Blairo Maggi, governador do estado, possui e planta seus 130 mil ha e se transformou no maior produtor individual de soja do Mundo.

- Otaviano Pivetta, se modernizou, montou a empresa Vanguarda do brasil SA e hoje é proprietario de 170 mil ha, distribuidas em onze fazendas em diferentes municipios e cultiva soja, algodão, milho e arroz. Fatura 197 milhões de dolares com exportação e com isso teve uma renda suficiente para arrendar outros 40 mil ha, de medios proprietarios. Seus planos é ampliar a produçao para suinos e bovinos, com abate.

- Os irmãos Erai e Eliseu Maggio Scheffer, primos do govenador, ja abocanharam 240 mil ha.

- Nelso Vigolo, do municipio de Rondonopolis, já acumulou 120 mil ha.

As alternativas energéticas ameaçam o futuro

Leonardo Boff
Teólogo

Pertence aos que se dedicam ao pensamento, refletir sobre os destinos da sociedade em que vivem e, ousadamente, também os destinos do planeta e da humanidade. Digo isso a propósito do novo estado da Terra produzido pelo aquecimento global, à esta altura irrefreável. A grande maioria não se dá conta das consequências que advirão de tal verificação empiricamente comprovada.

A primeira constatação que importa fazer é: o aquecimento precisa ser qualificado. Não basta dizer que é andrópico, vale dizer, produzido pelo ser humano. Que ser humano? Pelos índios, pelos esquimós? Precisamos dizer com todas as letras: o aquecimento foi produzido por aquela porção de homens que introduziram a produção industrial já há três séculos, aceleraram o consumo energético, inventaram a tecno-ciência que agride ecossistemas (ecologia ambiental), indutora de uma perversa desigualdade social (ecologia social) e devastadora do planeta como um todo (ecologia integral) e projetaram a cultura do consumo ilimitado (ecologia mental). Hoje são corporações industriais globalizadas, gigantes da bioquímica e do agro-negócio e instituições afins. São eles que mais poluem (só os USA 25%) e que mais resistem às mudanças paradigmáticas. Se eles não se alfabetizarem ecologicamente e não mudarem o rumo do mundo poderão levar a biosfera para um impasse desastroso.

A segunda constatação, por mais desafiadora que seja, é singelamente esta: como está não dá mais para continuar. Somos obrigados, se queremos salvar o planeta e a humanidade, a imaginar e a inventar um outro modo de conviver, de produzir para toda a comunidade de vida, de distribuir os bens necessários, de consumir responsável e solidariamente e de tratar os dejetos. Precisamos, como enfatiza a Carta da Terra, de “um modo sustentável de viver” porque o vigente, como foi comprovado matematicamente, não é mais sustentável para 2/3 da humanidade. Isto quer dizer: todas as alternativas energéticas que se estão tomando na construção de uma Arca de Noé salvadora do sistema imperante, escamoteiam o cerne da questão. Elas, tomadas em si, não nos salvarão do dilúvio. Dentro de dezenas de anos vão mostrar sua ineficácia o que vai provocar a maldição da humanidade sobre a nossa geração. Dir-se-á: “vocês foram alertados e sabiam mas preferiram a cegueira voluntária e a nossa perdição para garantir o curso que lhes dava vantagens”.

O memorando Bush-Lula prevê uma produção massiva de etanol seja de cana (Brasil) seja de milho (USA). Atualmente o Brasil produz 17,5 bilhões de litros de álcool. Com a utilização de 90 milhões de hectares agricultáveis poderá chegar a produzir 110 bilhões, podendo controlar 50% do mercado mundial. É incompleta a afirmação que é uma energia limpa. É limpa apenas no uso em carros. Mas em seu processo de produção é poluente porque inclui os fertilizantes, o transporte, a estocagem, as máquinas e a liberação de nitrogênio que contamina poderosamente as águas e, transformado em ácido nítrico, produz chuvas ácidas, danosas para as florestas. Oxalá não ocorra no Brasil o que ocorreu na Malásia: 87% de desflorestamento, expulsões de camponeses e terras roubadas à produção de alimentos.

Para nos salvar importa redesenhar todo o processo produtivo, adequado a cada ecosistema, valorizando tudo o que a humanidade inventou para sobreviver, dos sistemas agropastoris e agroecológicos até à moderna nanotecnologia com sua imensa possibilidade de resfriar o planeta.

As raízes da atual crise financeira

Yoshiaki Nakano

28/08/2007

Nos últimos vinte anos, o setor financeiro foi certamente o que teve maior avanço: multiplicação de inovações, grande desenvolvimento do tamanho do seu mercado, avanço tecnológico e integração global. Neste período, tivemos mudanças estruturais profundas no setor e hoje a sua capacidade de converter em liquidez imediata a produção futura é muito maior do que em qualquer período da história. Da mesma forma, nunca na história tivemos uma sucessão tão grande de crises financeiras como neste período. Aproximadamente a cada três anos elas vêm ocorrendo. Em 1987, tivemos a quebra do mercado de ações nos EUA; no final de 1989, no Japão, a quebra da Bolsa de Tóquio e o colapso do seu setor imobiliário; em 1990 a quebra do sistema e poupanças empréstimos e crise de crédito nos EUA, com a liberalização da conta de capitais, as sucessivas crise do México em 1994, da Ásia, em 1997, da Rússia em 1998, do Brasil em 1999, da Turquia e Argentina em 2001, ainda nos EUA a quebra do Long Term Capital Management em 1998, o estouro da bolha tecnológica Nasdaq em 2000, o alarme nos mercados de crédito em função dos escândalos contábeis pós-Enron e a crise brasileira em 2002. E finalmente a crise deste ano, que se iniciou com problemas de solvência no mercado de hipotecas “subprime” e que contaminou os demais mercados generalizando-se numa crise de crédito.

Existe uma causa ou algo comum nestas sucessivas crises?

Segundo Minsky e Kindleberger, as crises financeiras têm origem num roteiro comum: iniciam-se num distúrbio que eles denominaram de “deslocamento”, que pode ser provocado por uma guerra, inovação tecnológica, mudança de política econômica etc. Este “deslocamento” pode ser real ou monetário, mas o relevante é que mudam as expectativas no mercado financeiro com respeito à lucratividade de algum ou de um conjunto de investimentos. Quando estes se materializam, temos expansão da atividade econômica, e o crédito é ampliado. O preço dos ativos e bens (imóveis, commodities etc), objetos de especulação, sobem, e, por sua vez, estimulam novos investimentos, com expansão adicional de crédito.

O comportamento do FED nas duas crises anteriores pode empurrar para data futura novas bolhas em que a correção será mais dolorosa

Na origem da atual crise há uma conjunção de “deslocamentos” na economia real e na área monetária/creditícia que vem acontecendo desde o final da década de 80. No ponto de partida estão as invenções trazidas pela nova tecnologia de informação, fusão das novas tecnologias de comunicação com as de computação, que originaram um forte “deslocamento”, que já causara a quebra do Nasdaq.

Este “deslocamento” tecnológico, que gerou grandes oportunidades de investimento na produção de novos produtos e serviços, coincide com outro “deslocamento” na economia real, com o extraordinário sucesso das estratégias de crescimento da China e India e de outros países asiáticos. A integração destes países à economia global deu origem a uma nova dinâmica de crescimento global, com o deslocamento das oportunidades de investimentos para países com oferta ilimitada de trabalho, resultando numa forte redução de custos de produção e aumento de concorrência. Este processo culminou não só no boom da economia mundial dos últimos 5 anos, mas gerou duas consequências que, por sua vez, provocaram “deslocamentos” na área monetária e financeira.

O “deslocamento” monetário ocorreu com a pressão deflacionária exercida pela forte expansão da capacidade produtiva global e integração ao mercado globalizado dos centenas de milhões trabalhadores chineses, indianos e do Leste Europeu que tornaram a curva de Phillips mais horizontal. Em outras palavras, tornou-se possível ter taxa de inflação muito baixa com níveis menores de desemprego. Estes fatos levaram diversos bancos centrais a adotarem a política de meta de inflação ou confiarem excessivamente na regra de Taylor, na qual controla-se apenas a taxa de juros, tornando a expansão monetária e creditícia inteiramente endógena, ou seja, determinada pela demanda. Com o aparente sucesso da política monetária, a inflação de crédito e de preços dos ativos e crises financeiras ficaram fora das preocupações dos bancos centrais. Este “deslocamento” monetário potencializou a expansão de crédito, originalmente alimentada pelos “deslocamentos” na economia real.

O “deslocamento” financeiro veio com a criação dos mercados emergentes e sua integração global. Mas no mercado financeiro global formou-se uma dualidade: mercados financeiros bastante desenvolvidos, como o americano, integrados a mercados financeiros pouco desenvolvidos dos países emergentes. O crescimento rápido e sustentado ao longo do tempo dos países emergentes tem se sustentado no autofinanciamento dos investimentos com superávits nas transações correntes. Assim, a poupança doméstica destes países cresce mais rápido que os investimentos e, dado o limitado desenvolvimento de seus mercados financeiros, temos grande escassez local de ativos com credibilidade. A soma dos superávits em transações correntes dos emergentes da Ásia, Rússia, países exportadores de petróleo e alguns latino-americanos superou US$ 700 bilhões em 2006. Na falta de ativos locais, grande parte da poupança dos países emergentes fluem para mercados financeiros de países desenvolvidos, particularmente os EUA, que receberam, em 2006, mais de US$ 1 trilhão de recursos de fora, o que explica a possibilidade de manter elevados déficits em transações correntes de forma persistente. Com isso a escassez local de ativos se torna global, ou seja, uma massa gigantesca de recursos líquidos sedenta de ativos vem se ajuntar com oferta endógena de crédito.

Ainda não podemos prever a intensidade e duração da atual crise. Dadas as pressões políticas sobre o FED e seu comportamento anterior nas crises de 1998, do Lont-Term Capital Management decorrente da crise russa em 2001, e após o estouro da bolha do Nasdaq, é possível que a atual crise seja contornada rapidamente com suprimento grande de liquidez e redução das taxas de juros. Neste caso, o impacto sobre o setor real será modesto, mas isto cria um risco moral, incentivando os participantes do mercado a correrem risco ainda maiores. Na realidade, o comportamento do FED nas duas crises anteriores mencionadas acima postergou o expurgo e a limpeza dos excessos anteriores e agora novamente podemos estar empurrando para data futura novas bolhas em que a correção será sem dúvida mais dolorosa.

Yoshiaki Nakano, ex-secretário da Fazenda do governo Mário Covas (SP), professor e diretor da Escola de Economia de São Paulo da Fundação Getulio Vargas – FGV/EESP, escreve mensalmente às terças-feiras.

Valor Econômico

Brasil tem oitavo maior arsenal de armas leves do mundo

Valor Econômico
29/08/2007 11:17

GENEBRA – Com 15,3 milhões de pistolas e armamentos de pequeno calibre, e taxas de homicídio por armas de fogo que ultrapassam as de alguns países em guerra, o Brasil tem o oitavo maior arsenal de armas leves do planeta. É o que diz a Small Arms Survey, um centro de pesquisa do Instituto de Altos Estudos Internacionais de Genebra, financiado por países industrializados.

Em seu relatório anual, divulgado ontem, o centro destaca a explosão da violência armada no Brasil, que atribui a uma urbanização descontrolada, aliada à desigualdade social e impunidade persistentes. Estima que só 10% dos homicídios são julgados e condenados e aponta a polícia do Rio de Janeiro como envolvida em tráfico de munições que alimenta a ” violência extrema ” na cidade. Para a entidade, o tráfico de drogas, disponibilidade de armas, os lucros com atividades criminosas, o deslocamento social e a impessoalidade nas grandes cidades são capazes de despertar conflitos urbanos no Brasil e outros países.

” Não é guerra civil, mas a explosão da violência por armas de fogo no Brasil chega a tal ponto que supera a de países quando em guerra na América Latina ou África ” , afirmou o diretor do projeto, Keith Krause. Pelos cálculos da entidade, os homicídios por armas de fogo no Brasil triplicaram em 20 anos: eram sete por 100 mil habitantes em 1982, e passaram para 21 em 2002. O brasileiro pode ser até o homem cordial, mas nove entre 100 dispõem de pistolas e outras armas leves – o campeão mundial são os Estados Unidos, com 90 armas por cem civis.

No país, os homens correm 17 vezes mais perigo de serem mortos pela violência armada nas áreas urbanas do que as mulheres (a diferença diminui nas zonas rurais). Os jovens representam a população que mais corre perigo, sobretudo os que estão desempregados e abandonaram a escola. Famílias que têm um só dos pais são igualmente afetadas e os negros são mais vítimas que os brancos.

” O Brasil continua a ser o campeão mundial em mortes por armas de fogo em termos absolutos ” , segundo a brasileira Ilona Ilona Szabo de Carvalho, do Programa de Segurança Humana do Viva Rio, que faz pesquisa no Small Arms Survey. De 45 mil homicídios no país em 2004, 36 mil são atribuídos à violência armada. Recife seria a capital mais violenta do país, com 56,5 mortos por 100 mil habitantes, seguida de Cuiabá (48,4) e Rio de Janeiro (43).

Num estudo que está terminando, Ilona estima que o custo da violência no Brasil pode chegar a 10,5% do Produto Interno Bruto (PIB). O relatório aponta que a urbanização descontrolada tem sido acompanhada de diminuição dos níveis de segurança pública, com desigualdade crescente dentro de uma mesma cidade.

Assis Moreira | Valor Econômico

A implosão do Ocidente

O futuro dos Estados democráticos discutido por, entre outros, Eric Hobsbawn, Francis Fukuyama e Timothy Garton Ash

da Redação

O primeiro ato do século 21 começou em 24 de março de 1999, com o início da guerra de Kosovo. Esta é a opinião quase unânime de seis ilustres historiadores e cientistas políticos que participaram de um debate sobre o futuro dos Estados democráticos do Ocidente.
Analisando a intervenção da Otan (aliança militar ocidental) nos Bálcãs e fatos como a batalha jurídica envolvendo a empresa Microsoft, os debatedores chegaram à conclusão de que não é mais possível ordenar o mundo atual com instrumentos e conceitos do século 20.
Estão em xeque noções como a de soberania nacional e de Estado-nação. Também ainda não está determinado com precisão qual é o impacto da alta tecnologia sobre as relações econômicas.
Em torno dessas questões cerraram fileiras o historiador inglês de linhagem marxista Eric Hobsbawm, autor de “A Era dos Extremos” e de “Sobre a História”, e o cientista político Francis Fukuyama, autor do controverso artigo “O Fim da História”, de 1989.
No vácuo que se seguiu ao fim da Guerra Fria, Fukuyama defendia ali que a evolução ideológica havia chegado ao fim e que a democracia liberal seria a forma mais bem acabada da evolução política.
Em seu novo livro -”A Grande Ruptura”, de 1999, que está saindo no Brasil pela Rocco- , Fukuyama matiza essa posição: “O individualismo fomenta a inovação e a prosperidade”, mas “virtualmente corrói todas as formas de autoridade” e, logo, fragiliza a ordem social.
De Hobsbawm, por sua vez, está sendo lançado “O Novo Século” (Companhia das Letras), série de entrevistas em que faz prognósticos nada otimistas para o próximo século.
Participaram ainda do debate Timothy Garton Ash, catedrático de história contemporânea da Universidade de Oxford, Pierre Hassner, especialista em relações internacionais do Centro de Estudos e Pesquisa Internacional em Paris, e Edward Luttwak, professor do Centro para Estudos Estratégicos e Internacionais em Washington. O mediador da discussão foi Robert Cooper, diretor da Região Ásia-Pacífico do Ministério do Exterior norte-americano.

Robert Cooper
especial para a “Prospect”

Pergunta – Nosso tema é a ordem global ao término do século 20. Mas vamos começar algo concreto. Quais são as lições do conflito de Kosovo? Devemos ver Kosovo como o último ato do século 20 ou o primeiro do século 21?
Eric Hobsbawm – Eu diria que é o primeiro ato do século 21. É a primeira guerra travada na ausência de um sistema de Estado global pela primeira vez desde o século 18, e boa parte do mundo está excluída do sistema internacional. Além disso, é a primeira guerra movida com armas de alta tecnologia (salvo um ou outro exercício de pontaria praticados contra o Iraque). Isso possibilita maior precisão, mas também dá lugar a uma frivolidade no uso de armas extremamente poderosas.
E, claro, a guerra também demonstrou as limitações dessa tecnologia. Por último, é a primeira guerra travada sob condições, digamos, de soberania do consumidor. Estamos de volta à situação que o filósofo inglês Thomas Hobbes (1588-1679) supunha ser a normal: que o Leviatã pode fazer tudo, menos forçar as pessoas a correrem risco de vida. Durante muitos séculos a política esteve baseada na hipótese contrária. Esse retorno a Hobbes talvez só seja válido para os Estados Unidos, mas a guerra de Kosovo foi patrocinada por políticos convencidos de que sua gente não suportaria baixas.

Edward Luttwak – Eu concordo. Essa é a primeira guerra pós-heróica. Mas não são somente os americanos que pensam assim. Os ingleses talvez aceitassem 300 baixas, os franceses, 150. Mas ninguém, nem mesmo os russos, está disposto a suportar as milhares de baixas necessárias para travar uma guerra terrestre. Essa também foi uma guerra da informação, com o uso deliberado da imprensa de massa. Se você usa a força para intimidar, por que não amplificá-la por meio da mídia?
Timothy Garton Ash – Essa foi a primeira guerra européia do século 21, porque o século 20 na Europa terminou em 1989 ou no mais tardar em 1991. Mas corremos o risco de cumular essa guerra de interpretações: ela não foi deflagrada como uma nova guerra-modelo nem como uma guerra humanitária. Ela foi deflagrada como um exercício de diplomacia coercitiva que deu errado. Nossos líderes não levaram em conta a antiga verdade de que a guerra muda tudo, que ela tem sua dinâmica própria.
Meu segundo argumento é que, apesar de todos os lapsos e deslizes, a guerra de Kosovo é parte de uma busca tateante por um novo modelo de ordem liberal na Europa. Quanto ao resto do mundo, não tenho tanta certeza. A guerra nasceu de uma nova compreensão das relações entre Estados numa Europa onde a noção de soberania partilhada ou limitada tornou-se bastante familiar por meio da União Européia. Francis Fukuyama – Gostaria de discordar do que Hobsbawm disse sobre a guerra travada na ausência de um sistema de Estado global. A diferença é que não havia um sistema de Estado competitivo. Sob tal sistema, um conflito local sempre corria o risco de escalada com a inclusão de outras grandes potências.
Mas nesse caso os interesses estratégicos eram bem menores. Imaginem se isso houvesse ocorrido na Iugoslávia 20 anos atrás: estaríamos à beira de uma Terceira Guerra Mundial. Esse conflito foi uma forma de intervenção humanitária; a justificativa estratégica mais ampla de que Bill Clinton e Tony Blair quiseram revestir os fatos foi simplesmente equivocada. Havia pouco risco de alastrar o conflito, pelo menos para além dos próprios Bálcãs.
Hobsbawm – Absolutamente não. Kosovo era um problema clássico internacional e um problema clássico da diplomacia dos Bálcãs. Dez anos atrás, quando os EUA ainda possuíam uma política externa digna do nome, eles reconheceram que Kosovo iria render uma crise e tanto, maior até que a da Bósnia. No mandato de George Bush (1989-1993), os EUA enviaram tropas à Macedônia para ficarem de prontidão e mostrarem que esse era um assunto de particular interesse, de acordo com a diplomacia clássica do sistema estatal.
Luttwak – A justificativa estratégica, não-humanitária, para a guerra de Kosovo era muito fraca porque dependia da intervenção da Turquia, que tem o hábito de não dar as caras. Mas com certeza o elemento revolucionário nessa guerra é o tema da soberania. Essa foi uma guerra na qual a antiga regra de não-ingerência nos assuntos internos de um Estado soberano não mais surtiu efeito. Mas os russos deixaram claro que não aceitam nossa súbita revogação da antiga regra. Os russos têm muitos Kosovos, e os chineses têm pelo menos três Kosovos dentro de suas fronteiras. Revogar tão subitamente a antiga regra contraria muita gente. E, embora nenhum de nós ocidentais tenha realmente aceito a antiga regra nos últimos tempos, talvez alguém devesse fazer um pequeno pronunciamento para explicar por que estamos mudando as regras agora. Por não tê-lo feito, a aliança ocidental ficou numa posição delicada.
Hassner – Sem dúvida temos de pensar nos efeitos decorrentes das mudanças de regras, e por que o fazemos. Será que é para ajudar as minorias a criarem Estados independentes? Por toda parte, desde a República Tcheca até a Ucrânia, essa é a interpretação corrente das pessoas, que agora temem ser bombardeadas para abrirem mão da Transilvânia ou da Criméia. Mas a ironia é que ninguém queria de fato a independência de Kosovo, exceto os kosovares. Enquanto Ibrahim Rugova, o antigo líder de Kosovo, visitava pacificamente as chancelarias ocidentais, nós condenávamos a folha corrida dos crimes sérvios, mas nos limitávamos a isso, felizes da vida.
Ninguém queria intervir para criar novos Estados. Mas combinada a essa antiga sabedoria havia uma nova disposição de ânimo, aquele “nunca mais” acerca da limpeza étnica, o fato de Milosevic ser o último ditador temerário nos Bálcãs, de ele ser responsável por Vukovar, Srebrenica e assim por diante, de ser preciso dar um basta em suas ações. Isso é algo relativamente novo, mas válido.
Voltando à questão dos meios, acho que Ash está certo; era um caso de diplomacia coercitiva, mas sem tropas terrestres nem a vontade de promover uma escalada. E, se logo de cara você diz que não está preparado para usar tropas terrestres, como fará para exercitar essa função humanitária soberana? Há um problema aqui: se dependemos da aprovação de nossa própria opinião pública, e se essa opinião pública não tolera baixas, como poderemos defender os direitos humanos pelo mundo afora? Na opinião dos oficiais americanos, existem agora três tipos de guerra. Primeiro, as guerras que afetam diretamente nosso interesse nacional e onde tudo pode ser usado, até mesmo armas nucleares. Segundo, as guerras humanitárias, onde nós intervimos, mas sem derramar muito sangue dos nossos próprios soldados. Terceiro, as demais guerras, que envolvem meios brandos, tais como sanções econômicas. A questão crucial é: qual o status dessas guerras intermediárias nas quais nos limitamos a intervir?
Pergunta – Não há nada estranho na idéia de uma guerra limitada com um objetivo limitado: nesse caso, regresso dos refugiados. A escala era maior, mas o conflito de Kosovo se assemelha à antiga tradição de enviar uma canhoneira. Não é inconsistente com a guerra limitada empregar meios limitados.
Garton Ash – Mas os meios têm de ser proporcionais e efetivos aos fins.
Pergunta – Os meios têm de ser efetivos. Ao que parece, nesse caso eles foram.
Garton Ash – Mas as consequências negativas são enormes. Em Kosovo mesmo estaremos pagando o preço durante anos, sem falar no repúdio da opinião pública na Rússia e na China. Uma das lições de Kosovo é que, se começamos uma guerra, temos de estar certos sobre como iremos terminá-la. Isso leva à questão de saber se a soberania do consumidor sobre a guerra, de que falou Hobsbawm, é um fenômeno puramente americano ou se é válida para todas as democracias de consumo. A meu ver é um fenômeno especificamente americano.
O fato é que os ingleses estão preparados para aceitar baixas em combates pelo mundo, e os franceses idem. Talvez até mesmo os alemães -uma assombrosa evolução da opinião. Outra questão é saber se Kosovo abriu um precedente para intervenções liberais que agora serão seguidas pelo resto do mundo, como Tony Blair nos quer fazer crer com sua doutrina de comunidade internacional. Ou será que há uma percepção de que essa foi uma operação desastrosa, que na verdade irá dissuadir as potências ocidentais de qualquer intervenção parecida por algum tempo?
Hobsbawm – Será que eu posso contestar essa noção de que a guerra foi movida por razões humanitárias? Foi uma guerra com um forte componente humanitário, legitimada pela retórica humanitária, mas isso se aplica a muitas outras guerras. Aplica-se à Segunda Guerra Mundial, à Guerra do Golfo, nenhuma das quais na verdade foi empreendida por razões humanitárias.
Pergunta – Então por que foi empreendida a guerra?
Hobsbawm – Acabamos de discutir isso. Havia uma confusão, uma confusão dos diabos, e nós bombardeamos para manter a credibilidade da Otan (Organização do Tratado do Atlântico Norte). Mas de fato não mantivemos sua credibilidade, porque foi a mais desastrosa das guerras desde que os russos invadiram a Finlândia em 1939.
Fukuyama – Ainda assim os sérvios capitularam. Isso talvez retome o debate sobre as baixas; mesmo um pequeno Estado fortificado como a Sérvia parece muito mais sensível a baixas do que era 50 anos atrás. Por isso estou entre aqueles para quem a relutância em aceitar baixas é um fenômeno universal, não só americano. Foi, por exemplo, uma razão para os soviéticos se retirarem do Afeganistão. Dito isso, acho que com melhor liderança o povo americano poderia ter sido preparado para aceitar mais baixas.
Pergunta – Quero voltar à questão da soberania. Se agora vivemos num mundo em que muitos dos Estados mais poderosos acreditam que a intervenção em causas liberais humanitárias é justificada, talvez mesmo legal, então isso é o século 21, não o século 20. E este é um mundo onde não só o consumidor é soberano ou vítima da soberania; é um mundo onde o objetivo das relações internacionais não é proteger a soberania estatal, mas proteger o povo.
Hobsbawm – Qual é a evidência de que os Estados acreditam nisso? Foi Blair quem o disse, o que porém nãofaz disso uma verdade.
Luttwak – Você acredita nisso. Todos nós acreditamos. Nenhum de nós aceita que o rei da França tenha direito de fazer o que bem queira na França. Costumávamos acreditar nisso. Hoje não mais.
Hobsbawm – Mas o mundo ainda consiste de Estados, e uma porção deles não conta, e outros tantos estão inoperantes ou deixaram mesmo de existir. Mas decisões ainda são tomadas pelos Estados. E eu ainda estou para ver um exemplo de uma intervenção importante fundada em outro motivo senão no interesse do Estado.
Hassner – Hobsbawm tem razão num certo sentido. Há uma crise da tradicional soberania estatal, e no entanto os principais rivais do Estado -organismos coletivos tais como a União Européia e as Nações Unidas- estão mais fracos do que nunca. Mas o que realmente mudou, a meu ver, é que a sociedade e o indivíduo agora desempenham um papel muito maior no palco internacional.
Pergunta – Há uma convergência entre política doméstica e internacional. Por exemplo, ao indiciar Pinochet ou Milosevic, você os trata mais como criminosos do que como chefes de maus Estados.
Fukuyama – Vale lembrar aqui por que o sistema Vestfálico da não-ingerência veio à luz. Todo o país na Europa do século 17 possuía uma população mista de protestantes e católicos, e na sequência das sangrentas guerras religiosas, em que cada Estado era vulnerável à ingerência de seu vizinho, todos eles concordaram que qualquer um podia fazer o que quisesse no interior de suas próprias fronteiras. Nosso mundo é diferente. Agora há um consenso muito maior sobre normas e princípios de governo, pelo menos entre os Estados poderosos do mundo; é por isso que essa erosão da soberania estatal reflete algo bastante positivo.
Pergunta – Mas a questão crucial é saber se esse novo consenso liberal-democrático, se o império da lei e da cooperação internacional, irá ter validade genérica ou permanecerá um instituto restrito ao Ocidente. Claro que na Europa há um grande afluxo de Estados que buscam limitar sua soberania ingressando na UE. Mas o restante do mundo ainda vê com dúvida esses novos valores. Samuel Huntington sustentou que, em vez de uma convergência em torno de normas liberais, temos blocos de valores “conflitantes”.
Luttwak – Acho que as premissas liberais se estendem agora a uma gama surpreendente de países, talvez não ao mundo islâmico, mas à maioria da América Latina, com exceção talvez do Haiti e da Colômbia. Pelo menos tais governos sentem a necessidade de se declararem partidários desses princípios.
Pergunta – Temos de fazer uma distinção aqui. Idéias liberais não são incontestes, embora sejam largamente aceitas; por outro lado, a idéia de que Estados possam intervir no assunto de outros Estados quando não gostam do que lá se passa não é aceita senão num pequeno núcleo de Estados europeus.
Garton Ash – É, esse é um ponto-chave. Por enquanto, a Europa é o único continente em que os Estados aceitam como rotina a ingerência de outros Estados em seus assuntos internos. Mas Luttwak está certo ao perguntar se essa é uma tendência que os outros irão seguir ou se o Estado liberal pós-moderno permanecerá um atributo só do Ocidente. Em outras palavras, será que vivemos num mundo huntingtoniano de blocos valorativos cindidos e concorrentes ou num mundo fukuyamesco de convergência em torno de normas liberais? Huntington, é claro, diria que Kosovo é um conflito entre as “civilizações” ortodoxa e islâmica.
Fukuyama – A intervenção militar em outro país é um passo importante que não se sujeita a um teste isento da tese da convergência liberal. Mas há certas normas que podem agora ser impostas de maneira transnacional não necessariamente por Estados lançando bombas, mas por ONGs e por organismos internacionais de todo tipo. Na Indonésia, por exemplo, não se podia criticar o governo Suharto, mas a imprensa podia publicar críticas ao governo pela Organização Mundial do Comércio (OMC), e isso se tornou uma espécie de norma internacional. Mesmo os Estados mais autoritários têm de se abrir a coisas como métodos contábeis internacionais, do contrário ninguém investirá.
Pergunta – Quero passar a outras questões econômicas. Uma das conclusões que tirei da crise asiática é que a globalização econômica implica um grau de globalização do “valor”, porque as pessoas não investem num país a não ser que entrevejam algo como um verniz de legalidade, a não ser que haja padrões internacionais de contabilidade etc.
Fukuyama – Também acho isso. Um dos desafios da tese do “fim da história” veio do sucesso dos regimes de mercado não-liberal na Ásia. O Leste Asiático ainda possui muitas instituições culturais características: os empregos vitalícios japoneses, as “chaebols” na Coréia do Sul e as famosas negociatas na base da “camaradagem”. Mas um dos efeitos da crise asiática é que tudo isso está sendo lentamente solapado.
Pergunta – Então, do mesmo modo que a Microsoft ou a IBM ditam os padrões pelos quais os computadores de todo o mundo funcionam, os Estados Unidos também ditam os padrões pelos quais funcionam as economias.
Luttwak – Talvez, mas não é tão simples assim. Tome como exemplo a Microsoft. Nos Estados Unidos nós temos um “turbo” capitalismo poderoso, dinâmico, mas ele funciona bem por duas razões, que não se transmitem para muitos outros lugares.
Uma é a existência de uma forte tradição antitruste. Na Inglaterra, Bill Gates seria Lord Gates, e lhe permitiriam que fizesse o que bem entendesse. Na Itália, ele se tornaria senador vitalício. Se a Microsoft fosse francesa, cada embaixada francesa estaria a serviço da Microsoft. Mas nos EUA o Departamento de Justiça aperta o pescoço da Microsoft e não larga; e, enquanto isso, faz o que pode para destruir a imagem da empresa, a fim de que os jovens de talento não trabalhem para ela.
O segundo ponto é que, fora dos Estados Unidos, não há um espírito calvinista que faça os perdedores se sentirem culpados no sistema competitivo darwinista. Em outros países, os perdedores sentem raiva, não culpa, e o menos que isso pode acarretar é um desastre da política fiscal. Os perdedores não destroem o sistema, mas com certeza podem causar distorções.
Fukuyama – Mas não é isso que está acontecendo na Ásia. Os tailandeses estão sancionando novas leis de regulação bancária; os sul-coreanos estão adotando a transparência e assim por diante.
Luttwak – É verdade, e algo semelhante ao calvinismo está agindo por lá. Mas na Argentina, por exemplo, quando as pessoas são despedidas, elas não ganham peso como os americanos nem se culpam pelo fato; elas simplesmente vão para as ruas. O modelo age de forma muito diferente em lugares diferentes.
Hobsbawm – Bem, por falar em modelos, me parece que dois modelos foram eliminados no século 20. Um é o modelo do planejamento total sem mercado. O outro é o modelo oposto do total “laissez-faire”. Ambos os modelos tripudiaram sobre o cadáver do povo russo, embora o segundo pelo menos tenha levado menos tempo para ser suprimido que o primeiro.
Acho que o século 21 será um século em que nenhum desses modelos terá curso. Mas, enquanto é provável que uma economia mista de algum tipo prevaleça em toda a parte, a questão dos valores com os quais a economia, a sociedade e a política operam é muito menos clara. Temos uma irrefutável tendência à globalização da economia e até mesmo da cultura, mas não há uma tendência equivalente da globalização da política ou de outras instituições.
Isso significa que, no futuro próximo, ainda viveremos numa era em que as forças da globalização terão de coexistir e negociar com Estados-nações, os únicos centros reais de autoridade política, mesmo se o número de Estados-nações que contam nessa negociação global seja bastante reduzido.
Hassner – Eu concordo com você que o modelo europeu de capitalismo do bem-estar é o modelo mais atraente. Mas receio que os americanos estejam certos ao argumentar que um nível mais elevado de flexibilidade é necessário para fazer o sistema funcionar. Acho que teremos um leque de modelos de mercado, alguns dos quais serão distorcidos e mafiosos.
Pergunta – Hobsbawm e Hassner vêem um mundo em que tudo é globalizado, exceto a política. Eu já não tenho tanta certeza. Se olharmos o mundo agora, vemos uma massa de instituições internacionais que são mais importantes e mais poderosas que tudo até hoje. E, se me pedirem para que defina a soberania agora, eu usaria a definição de Max Weber sobre o monopólio do uso da força, diria que ela se tornou quase o monopólio da cooperação. Por exemplo, o direito de sentar-se na Organização Mundial do Comércio (OMC) ou no Conselho de Segurança da ONU.
Luttwak – O sistema global tornou-se o que era para ser a vida pública inglesa, governado por comitês e membros associados.
Fukuyama – Mas não são só os comitês globais que coagem a soberania estatal. Lembram-se de Brent Spar ou das terras Ogoni na Nigéria? A Shell não enfrentou um órgão de proteção ambiental, mas algo igualmente poderoso: a opinião pública. Até agora a OMC não abordou questões trabalhistas e ambientais, mas a opinião pública talvez a force a tanto. Se existe um capital que é globalmente móbil e um trabalho que não o é, é preciso proteger os interesses trabalhistas por meio da política.
Hobsbawm – Eu concordo. Mas isso contradiz a teoria geral da globalização, que insiste em serem todos os fatores produtivos inteiramente móbeis. Por que o trabalho é muito menos móbil que era antes de 1914? Por razões políticas. Mesmo os Estados Unidos, que por certo tempo tentaram ter imigração livre, descobriram que isso trazia problemas. Não subestimem a força de resistência da política.
Garton Ash – Uma das ironias da Europa contemporânea é que há mais Estados do que nunca no mapa europeu. Se alguém comparar o mapa de 1999 com o de 1899, deve haver pelo menos uns 15 Estados a mais agora. Pode ser que eles sejam Estados menos eficazes, mas estão de pé, e sua existência é um antídoto contra as afirmações mais simplistas da teoria da globalização sobre o desaparecimento do Estado.
Luttwak – Todos os Estados são menos eficazes do que eram, e alguns Estados são tremendamente menos eficazes. Qualquer um que converse com funcionários de alta patente em Moscou ficará impressionado pela impotência do Estado russo. E vejam a China. Cerca de 40% do PIB inglês é gasto pelo Estado, cerca de 2% do PIB chinês vai para o governo de Pequim. Pequim pode fazer exigências, pode dar início a campanhas, mas Pequim não controla a China da maneira que o governo britânico controla a Inglaterra. Mas mesmo a Inglaterra é limitada por todas as organizações internacionais de que faz parte, por todas as leis internacionais a que está sujeita, sem falar das pressões políticas domésticas a que ela tem de responder.
Se tento pensar num Estado realmente poderoso, um Estado com alto grau de poder irrestrito no interior de suas próprias fronteiras, penso no Iraque de Saddam Hussein, antes de se envolver em problemas. Ele tinha alguns recursos e decidia se eles deviam ser gastos em armas, em monumentos, em saúde e assim por diante.
Hobsbawm – De meados do século 18 até o fim da década de 1960, Estados de todo tipo, seja lá qual fosse a ideologia, tornaram-se mais poderosos no sentido de serem capazes de saber melhor o que se passava em seu próprio país, para administrá-lo melhor, descendo a fundo nos detalhes, para ser capaz de organizar aspectos relevantes da vida social e mobilizar as pessoas para toda a sorte de tarefas, inclusive guerras.
Isso aconteceu à revelia da política. O Estado liberal inglês em meados do século 19 era bem mais poderoso do que a monarquia absoluta francesa no século 18. Foi somente a partir dos anos 70, já neste século, que essa tendência foi revertida.
Luttwak – E isso por quê? Porque o combustível dessa maravilhosa entidade era o conflito. Em 1914, o governo britânico não poderia ter dito a milhões de pessoas que se vestissem com roupas engraçadas e atravessassem o Canal da Mancha para cavar trincheiras, a não ser que tivesse um poderoso inimigo.
Fukuyama – Se vocês estão falando do declínio da efetividade dos Estados, não deveriam esquecer o ponto básico sobre a globalização econômica. A França não é mais completamente livre para determinar a natureza de seu Estado de bem-estar porque, se ela reduzir a jornada semanal de trabalho para 35 horas, as empresas simplesmente deslocarão seu investimento para o exterior. O país talvez seja capaz de sobreviver a isso, mas terá de pagar um preço. Que não existia antes.
A questão aqui é a erosão da hierarquia. Quando se tem uma sociedade e uma economia altamente tecnológicas e bastante complexas, nas quais os cidadãos têm elevado índice de escolaridade, não se pode organizá-los por decreto. Os programadores da Microsoft sabem mais sobre aquilo que fazem do que seus chefes, e isso reclama uma forma mais distendida, descentralizada de administração. Hayek escreveu um artigo clássico nos anos 40 sobre a economia da informação, que explicava como o volume de informação gerada em qualquer economia é esmagadoramente local em sua natureza.
As sociedades da informação são hostis a governantes autoritários ou a um chefe autoritário sentado no topo da organização hierárquica. A inteligência tem de ser distribuída muito mais prodigamente por toda a sociedade, e isso é, em geral, profundamente democrático.
Garton Ash – Isso não significa que as pessoas vão se identificar como cidadãos do Greenpeace. É uma idéia interessante, mas não vejo evidência disso no mundo pós-Guerra Fria. Talvez não seja uma escolha racional para os eslovacos ou kosovares ou rutenos optarem por seu próprio Estado, mas eles o fizeram.
Ainda é ponto pacífico que as pessoas vêem seu principal locus de identidade e sua perspectiva de autogoverno democrático no Estado. Se devemos achar estruturas políticas para controlar ou complementar uma economia globalizada, temos de ampliar as questões de identidade e democracia tanto em nível internacional quanto estatal. Não estou nem um pouco convencido de que as ONGs ou as regiões sejam capazes disso.
A Europa só me convence pela metade. Pode ser que a União Européia seja o que mais se aproxime até agora da construção de uma identidade parcial e uma democracia parcial significativa e durável, num nível diverso do Estado-nação.
Luttwak – Eu nasci na Transilvânia, por isso vejo os eslovacos e os kosovares e os albaneses e os rutenos como populações camponesas clássicas. Eles não participam do universo das ONGs, das identidades múltiplas etc. Para eles faz sentido proteger sua identidade da única forma que lhes foi dado entendê-la: por meio de um Estado. Se considerarmos os catalães ou os escoceses, eles participam de outras organizações que moderam a intensidade de seu desejo por uma entidade separada.
Da mesma forma, um inglês talvez diga: “Sim, há momentos em que me sinto bastante inglês”, mas ele também possuiu uma clivagem complexa de identidades. Quanto mais instruída a pessoa, menos ela depende de uma única identidade decisiva.
Hobsbawm – Bem, eu não sei. Considero a identidade como uma espécie de problema de segunda ordem. Mais importante do que ele é o problema da democracia. Ela se tornou uma dessas palavras-ônibus que são proferidas aos quatro ventos; ninguém sabe o que ela significa. Então me permitam avançar uma tese.
A cidadania civil está prosperando no sentido de direitos humanos, valores partilhados, convenções internacionais etc. A cidadania social também provou ser resistente. Margareth Thatcher e Ronald Reagan tiveram dificuldades em dilapidar completamente a função redistributiva dos Estados ricos.
Mas o verdadeiro problema reside na cidadania política. O que significa hoje para o cidadão atuar sobre o seu governo? Significa cada vez menos. É nesse ponto em que a globalização e a substituição da soberania do consumidor pela soberania do cidadão se torna um problema. Viver num país que promove eleições multipartidárias não produz automaticamente cidadania política. Vejam os níveis decrescentes de participação nos Estados Unidos. A participação no mercado substituiu a participação na política, portanto precisamos repensar todo o problema da democracia.
Fukuyama – Mas será que isso não reflete uma escolha democrática que as populações fazem? Eles querem a soberania do consumidor. E isso não é algo negligenciável ou mesmo não-político. As pessoas podem escolher fechar o Wal-Mart e, talvez, ter uma comunidade local mais próspera em troca de preços mais altos.
Hobsbawm – Não nego que seja isso o que as pessoas queiram, mas será isso compatível com o que no passado foi visto como um sistema político democrático?
Hassner – Acho que tanto a democracia quanto a identidade estão em crise. A identidade não é um problema de segunda ordem; é o problema básico de todos nós, seja individual ou coletivamente, a relação entre mudança e continuidade, entre o global e o particular. Estamos divididos entre lealdades concorrentes. Para mim, um judeu errante que é também francês, romeno etc., isso não é nada demais, embora não seja possível fundar sociedades em tais identidades múltiplas.
É por isso que a tentação totalitária é a outra face da democracia liberal; as pessoas querem uma identidade mais coerente e estável. O problema é que identidades são para ser acreditadas ou sentidas como naturais, mas todos nós sabemos, em nossa era pós-moderna, que elas são artificiais.
Quanto à democracia, não sou da mesma opinião que Eric. As grandes ideologias estão agora mortas, e só nos resta uma luta entre tecnocracia e populismo. Para distribuir as mercadorias com eficiência, a tecnocracia insiste nas coerções da integração européia, na moeda única, na globalização e assim por diante, que fornecem munição para os Le Pens e os Haiders.
Entre nós, o particular, o local e o nacional coexistem com o universal e o global, porém temos um problema, e aqui concordo com Eric com as instituições, que existem para mediar os dois níveis. Essa talvez seja uma explicação para a crise da participação política. A baixa participação dos americanos nas eleições e sua falta de disposição para morrerem pelo país são indicadores da saúde debilitada da política cujo núcleo, afinal de contas, é deter a violência, tanto doméstica quanto internacionalmente.
Pergunta – Gostaria de terminar retornando ao famoso ensaio sobre o “fim da história”, de Fukuyama, escrito dez anos atrás, que descreve o triunfo da democracia liberal e do consumismo. E gostaria de perguntar se, de algum modo hegeliano, justo no momento em que o Ocidente triunfou, também começou a implodir.
Luttwak – Vou lhe dar uma resposta simples. Demograficamente, o Ocidente está desaparecendo. Onde não está desaparecendo, é porque recebe imigração de países não-ocidentais. Mas a cultura ocidental sobreviverá. Quando o último ocidental estiver morto, Lucrécio ainda será publicado na Coréia, e os chineses caíram de amores pela sinfonia ocidental.
Hobsbawm – Do século 16 ao início do século 20, a porcentagem da população global representada por europeus e seus descendentes cresceu constantemente, até atingir algo em torno dos 30%. Agora está na faixa dos 15%, e existem muitos países, inclusive antigos países comunistas, que não estão se reproduzindo.
Outra grande mudança é que as pessoas não obedecem mais, seja em termos domésticos ou internacionais. Faz parte do passado as pessoas se disporem a aceitar a autoridade de um governo legítimo, legítimo porque capaz de exercer poder. Inglaterra e Itália tiveram problemas com guerrilhas em suas colônias somalis, mas nunca surgiu a dúvida de que tanto Inglaterra quanto Itália pudessem lá se manter como administradores efetivos. Isso nunca mais será assim.
Essa será uma das características do século 21. Haverá grandes porções da África e da Ásia, e até partes da Europa, onde as grandes potências ou mesmo as potências regionais não poderão impor suas vontades.
Hassner – O Ocidente está em declínio geopolítico, mas as idéias ocidentais, a democracia liberal, a economia de mercado, os direitos humanos têm um valor universal. Portanto a questão é esta: como as demais culturas lidarão com as fraquezas nas idéias e instituições ocidentais? Talvez eu esteja obcecado pelas experiências totalitárias deste século, mas o fato é que elas foram reações à modernidade, às fraquezas da democracia liberal individualista. O Estado totalitário não é viável em condições modernas, mas isso não significa que não possa ser tentado ou que as paixões totalitárias desapareceram.
Garton Ash – Sou também um universalista liberal. Não acredito que haja valores asiáticos, não acredito que haja valores africanos, acredito num núcleo de valores comum à humanidade. E acredito que a globalização, em particular a revolução das comunicações, nos dá uma extraordinária oportunidade de difundir esses valores.
Todo dia vejo pessoas das mais diversas culturas abraçarem os valores liberais. O teste político crucial para o Ocidente é este: somos capazes de criar um caminho, da tribo pré-moderna ao Estado liberal e cooperativo pós-moderno, que não signifique um banho de sangue?
Durante centenas de anos, o caminho da Europa ocidental foi sangrento e a Europa central o vem seguindo há cerca de 50 anos. Os acontecimentos nos Bálcãs sugerem que ainda não achamos uma alternativa a essa via cruenta para a modernidade.
Fukuyama – Bem, eu gostaria de discordar da maioria de vocês. Acho que o poder geopolítico do Ocidente irá aumentar porque não é dependente da população, é baseado no capital humano e nos crescentes proveitos no desenvolvimento do capital humano.
Por exemplo, a Universidade Harvard, por ser a Universidade Harvard, atrai as pessoas mais brilhantes do mundo, o que torna ainda mais atraente cursar a Universidade Harvard. A superioridade tecnológica do Ocidente, para dizer o menos, está aumentando, e isso se reflete no desempenho econômico, no poderio militar e em muitas outras coisas.
A questão que subjaz a isso é moral. Temos toda essa riqueza e poder material, mas será que temos capacidade de usá-los sabiamente, ainda que em nosso próprio benefício? Ou será que vamos seguir o Império Romano? Será que existe uma espécie de decadência moral sob a superfície? Ainda existe uma enorme autoconfiança moral no Ocidente, em seus próprios valores e instituições, mas por outro lado podemos ver uma quantidade de tendências preocupantes -o consumismo excessivo, o aumento dos rompimentos familiares, o ocaso do dever e da solidariedade.
Luttwak – A referência de Fukuyama ao Império Romano e à decadência é muito pessimista. Podemos curar os males culturais. Os romanos na metade oriental do império fizeram exatamente isso, e ele floresceu nos séculos seguintes. Mas nós tiramos a legitimidade de algo crucial -a gloriosa experiência da guerra. Acheson e companhia seguiram para a França não para se sentarem em trincheiras enlameadas, mas para partilhar do prazer sensual da guerra.
Tendo eu próprio estado em combate, fico feliz em admitir que foi a coisa mais prazerosa que já experimentei. Mas nós só temos prestado atenção nas pessoas traumatizadas por ela.
Hassner – Esse era o dilema de Hegel no início do século 19. Ele disse, como você, que a guerra não era mais prazerosa, que ela se tornara prosaica e tecnológica; e Kosovo é a culminação disso. Mas seria preciso desinventar o indivíduo egoísta que não se dispõe a se sacrificar pela causa coletiva. Nietzsche descreveu isso da maneira mais eloquente com a frase que Fukuyama tomou emprestada para o título de seu livro o “último homem”. O homem que busca somente o conforto material, que não tem interesse no sacrifício, na grandeza. Nietzsche disse que devemos corrigir isso, devemos ter uma aristocracia planetária -as bestas loiras. O resultado não foi lá dos melhores.

Tradução de José Marcos Macedo.

Jornal Folha de S. Paulo
www.uol.com.br